20 Mar 17

José Domingo, María Domingo Domenech y Josep Lago se suman a ‘Plataforma Ahora’ y firman su manifiesto fundacional.

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La portavocía de la Plataforma Ahora está ocupada por Guillermo del Valle, un perfil joven, licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, que a sus 27 años, ejerce como abogado del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid.

En los próximos días se darán a conocer más nombres que integran esta iniciativa, que pretende ser un punto de encuentro entre personas que comparten los principios que se recogen en el manifiesto.

La Plataforma Ahora, impulsada por Gorka Maneiro, y que trata de un lugar de encuentro que pretende sumar a personas que compartan las ideas y principios recogidos en el manifiesto, está teniendo una buena acogida ciudadana y cada día son más los nombres que se suman a esta iniciativa.

A los primeros firmantes ya anunciados, como Fernando Savater, Felix Ovejero, Sevi Mora, Dolores Agenjo, Luis de Velasco y David Ortega, se suman los nombres de José Domingo Domingo, María Domingo Domenech y Josep Lago. Lo que significa que se está consiguiendo un “respaldo importante”. Asimismo, se cuenta con Guillermo del Valle como portavoz adjunto.

En esta línea, Guillermo del Valle (Madrid, 1989) se convierte en el portavoz adjunto de la Plataforma. Un perfil joven, licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, que a sus 27 años, ejerce como abogado del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, en las jurisdicciones civil, penal y laboral.

Está especializado en asuntos bancarios y en derecho de protección al consumidor. Es también abogado del Turno de Oficio Penal desde enero de 2016. Trabaja como autónomo en un despacho de abogados de Madrid. Habla inglés y francés. Desde abril de 2016 hasta enero de 2017 ha sido miembro del Consejo de Dirección de Unión Progreso y Democracia. Asimismo, considera que “existe una gran anomalía política en España”, ya que “hay una clara ausencia de una izquierda verdaderamente socialdemócrata y progresista, con un discurso no nacionalista, igualitario y no identitario”.

Su vertiente ideológica, sus ganas de “construir una sociedad mejor” y su dedicación, vocación y talento, hacen de Guillermo del Valle la persona perfecta para ser el portavoz adjunto a Gorka Maneiro en la Plataforma. Igualmente, se siguen sumando nombres importantes a la plataforma. Otro perfil joven y preparado que ha respaldado con su firma la ‘Plataforma Ahora’ es María Domingo Doménech (Sant Cugar del Vallés, 1995). Estudiante de Ciencias Políticas y Gestión Pública en la Universidad Autónoma de Barcelona. A pesar de su juventud, su vida está marcada por el activismo. Comprometida con la defensa de derechos tan fundamentales como son la libertad de expresión y la igualdad entre ciudadanos españoles. Ha formado parte de asociaciones como ‘Asociación por la Tolerancia’, ‘Asamblea por una Escuela Bilingüe’ o ‘Impulso Ciudadano’. Actualmente es la vicecoordinadora de la sectorial de ‘Joves Societat Civil Catalana’.

Otro de los nombres que hoy se ha da a conocer es el de Josep Lago Bennássar (Mallorca, 1993). Estudiante de doble grado en Administración y Dirección de Empresas (ADE) y Derecho en la Universidad Autónoma de Barcelona. Desde que empezó sus estudios universitarios, en 2012, siempre ha participado en colectivos jóvenes con el objetivo de mejorar la convivencia entre los estudiantes. Desde 2016 es el coordinador de la sectorial Joves de Societat Civil Catalana y trabaja para fomentar la cohesión entre los ciudadanos de Cataluña y de estos con el resto de los españoles.

Por otra parte, el tercer firmante que se da a conocer de la ‘Plataforma Ahora’ es José Domingo Domingo, licenciado en Derecho por la Universidad de Barcelona y letrado de la Administración de la Seguridad Social. Ex presidente de la Administración Profesional de Letrados de la Seguridad Social. También ha formado parte de las Juntas Directivas de la Asociación Española de Salud y Seguridad Social (AESSS) y de la Federación de Cuerpos Superiores de la Administración Civil del Estado (FEDECA). Es presidente de Impulso Ciudadano y vicepresidente de Societat Civil Catalana (SCC). Desde 2005 participó, desde el grupo promotor de la plataforma (y posterior asociación) Ciutadans de Catalunya, en la creación del partido Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía (C’s), formando parte del primer Comité Ejecutivo electo en el Congreso Fundacional de C’s. Durante los años 2006 a 2009, fue diputado del Parlamento de Cataluña en las filas de Ciudadanos.

Desde entonces, ha abandonado la política de partido pero ha participado activamente desde las citadas organizaciones de la sociedad civil como uno de los principales referentes contra el nacionalismo y el proyecto secesionista. Además, es colaborador habitual en diversos medios de comunicación.

De esta forma, la ‘Plataforma Ahora’ sigue dando pasos de manera contundente, reafirmando la idea de que “la unión hace la fuerza”. Todas las novedades se pueden ir conociendo en la web: http://www.ahoraplataforma.es. En los próximos días se darán a conocer más nombres que integran esta iniciativa, así como la próxima semana se convocará a un desayuno con la prensa para ofrecer más detalles y caras nuevas de la plataforma. A partir de ahí, se comenzará con charlas, eventos, mesas de debate y posicionamientos públicos.

20 Mar 17

Ahora, una izquierda cívica

admin

 

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El verdadero hecho diferencial español no es climatológico ni gastronómico, es político. Y reside en la izquierda, más concretamente en los presuntos titulares de ese espacio político en nuestro país. Así, la izquierda orgánica y oficial por estos lares es una izquierda que ha hecho de la connivencia con el nacionalismo su propia seña de identidad. Ya lo apuntó con claridad Antonio Muñoz Molina: “en España, primero se hizo compatible ser de izquierdas y nacionalista, después se hizo obligatorio”. Si la obligatoriedad de ambas condiciones políticas es intolerable, la gravedad del asunto recae en su pretendida compatibilidad. Precisamente porque no existe tal compatibilidad. No hay posibilidad alguna de entendimiento ideológico entre la izquierda y el nacionalismo, a pesar del esfuerzo de demasiados por vendernos como factible tamaña cuadratura del círculo. El nacionalismo identitario siempre es reaccionario, siempre se ubica en las antípodas de cualquier pulsión progresista. La izquierda que se reconozca nacionalista simplemente no es izquierda. O, lo que es aún peor, es izquierda reaccionaria.

La Plataforma Ahora nace con el objetivo ambicioso de reformular la izquierda de nuestro país. La izquierda existente, al menos dentro de la ortodoxia clásica de los dos partidos políticos que se arrogan la representatividad exclusiva y excluyente de ese espacio ideológico, es una izquierda que ha abandonado de manera deliberada la lucha por la igualdad. Este abandono ha sido espuriamente disimulado por una sustitución de la bandera igualitaria por otra de cierta similitud morfológica pero antitético significado: donde antes se escribía igualdad, hoy leemos identidad.

La identidad es un concepto peligroso porque en demasiadas ocasiones se configura como disolvente de la ciudadanía. La identidad, para ser democrática, tiene que ser libre y no puede prefigurar los derechos y deberes que nos corresponden como ciudadanos. Una identidad que actúe como filtro de nuestros derechos es siempre una identidad lesiva y agresora de nuestra ciudadanía democrática. Las únicas identidades que son respetuosas con nuestra condición de ciudadanos son aquellas que se desarrollan con libertad una vez queda perfectamente definida la igualdad de derechos en que se concreta nuestra cualidad de ciudadanos. La ciudadanía no viene dada por nuestro nacimiento en un determinado terruño, ni por la pertenencia a una etnia, ni por la hegemonía de un grupo cultural, ni por el uso preeminente de una lengua. Al revés, todas estas cuestiones han de subordinarse al verdadero nexo de unión entre los ciudadanos que conformamos una comunidad política democrática. Ese nexo de unión, ese aglutinante democrático si se quiere, son las leyes que nos hemos dado para regir nuestra vida en común. Leyes que son democráticamente otorgadas por todos y que a todos nos igualan. Así, en un sistema democrático todos y cada uno de nosotros tenemos la obligación de respetar las leyes comunes que operan en pie de igualdad para el conjunto de los ciudadanos y respecto a las cuales somos todos escrupulosamente iguales. Una vez perfilada, definida e interiorizada nuestra cualidad de ciudadanos, es cuando podemos hablar de identidad. Pero, ojo, identidad o identidades libres. Totalmente libres. La identidad puede ser tan personal que nos encontremos ante individuos que eligen ser parecidos a sus vecinos o muy diferentes respecto a los mismos. Cada uno podrá, así, tener más apego a un lugar que a otro, o no tener especial filia por ningún lugar en concreto. Incluso, será legítimo no sentirse especialmente vinculado al lugar donde uno nació. En democracia somos tan libres de conformar afectos o desafectos hacia territorios como hacia personas, grupos musicales o equipos de fútbol. Nadie puede obligarnos a sentirnos más de un sitio que de otro, lo único que se nos puede exigir es conocer y respetar la leyes que ahorman nuestra ciudadanía. A partir del respeto a esas leyes comunes, todos somos libres de conformar la identidad o identidades que prefiramos, sin cortapisas ni contratos de adhesión.

Volvamos a la izquierda. Nuestra izquierda orgánica, nuestra izquierda oficial, nos ha decepcionado. Resulta tan desolador como real. Ha dejado caer al suelo la bandera igualitaria y ha sustituido la misma, bien explícita o sutilmente, por las pequeñas causas identitarias. Algunas loables, y otras (como la centrifugación territorial) completamente repudiables. Pero, en fin, relegar u olvidar la igualdad no es buena cosa. No es, desde luego, algo muy progresista. Ni muy de izquierdas. En nuestro país, no existe una sanidad ni una educación iguales para todos los ciudadanos. Según el lugar donde a uno le haya tocado nacer, cada ciudadano sabe que recibirá unas prestaciones sociales mejores o peores. Incluso en términos de financiación autonómica, ahora que tan de moda está proponer su reforma, existen privilegios fiscales inaceptables fundamentados en pretendidos derechos históricos. Sí, sustentados en el sostenido prejuicio de que un tiempo sin luces, perdido en la Historia, es fuente de legitimidad: una suerte de legitimidad primigenia y preferente a la legitimidad democrática que emana de nuestra Constitución. Y, he aquí la paradoja suprema: vemos como la izquierda oficial ha asumido con fruición la defensa de estos prejuicios identitarios. La atrabiliaria concepción que subyace tras los mismos es la consideración de que el lugar de nacimiento, ese hecho puramente fortuito y casual, determina unas peculiaridades culturales que nos hacen acreedores de unos derechos u otros. Es decir, haber nacido en un lugar, ser de un territorio concreto, nos hace nativos, condición previa y excluyente de la de ciudadano. No seríamos, según semejante supremacismo, ciudadanos de un Estado, sino nativos de un terruño. Como las plantas, seríamos seres con raíces, y esas raíces determinarían nuestra condición política. Tal aberración, seña de identidad del nacionalismo, se ha convertido en la España de hoy en espurio leitmotiv de nuestra izquierda.

Ahora resulta más necesario que nunca desmontar esta patraña. Recordar que la izquierda no nace de las identidades, sino del ideal de ciudadanía. Las fronteras, contingentes y tal vez transitoriamente ineludibles, no son una buena cosa. Las fronteras restringen nuestra humanidad, delimitan la posibilidad o imposibilidad de acceder a unos determinados derechos. Si defendemos la actual configuración de nuestras fronteras no es para ensimismarnos ni encerrarnos dentro de las mismas, sino para preservarlas de un riesgo democrático absoluto: su arbitraria fragmentación. Parcelar las fronteras existentes, sin otra justificación que prejuicios identitarios (y una clara pulsión insolidaria tan cara a todos los reaccionarios que en el mundo han sido… y siguen siendo), fragmentar nuestra ciudadanía, levantar una frontera entre conciudadanos… todo ello constituye una verdadera agresión democrática. Pero hay más. Desde la óptica de la izquierda, de la izquierda como ideal emancipatorio y transformador de las condiciones sociales y de vida de los más débiles, fracturar la esfera de lo público – atomizar los Estados democráticos en que se articulan las naciones cívicas para transitar hacia una realidad de pequeños mini Estados sustentados en torno a naciones etno-identitarias – es una política radicalmente regresiva. Reaccionaria. Y, en cuanto subordina igualdad a identidad, es una política netamente anti-izquierdista.

La Plataforma Ahora no cree que el problema radique en la extemporaneidad de los anhelos clásicos de la izquierda. Pretender un mundo más justo, con menos desequilibrios sociales, con menos desigualdades, no es una utopía. No hablamos de “tomar el cielo por asalto” (otro engaño que ha frustrado a tantos bienintencionados) sino de defender, prestigiar y ampliar el Estado del Bienestar. Acometer ambiciosas políticas públicas, hacer de los servicios sociales no el último reducto depauperado de una sociedad semi-privatizada, sino servicios de vanguardia que permitan a la gente más débil no caer nunca del lado de la exclusión. Creemos que la redistribución de la renta es posible, viable y recomendable. Pero para todo ello, es condición necesaria e imprescindible articular una izquierda diferente, una verdadera izquierda cívica. Una izquierda que no sea enemiga explícita del Estado, presupuesto previo y condición de necesidad del Estado del Bienestar, sino todo lo contrario: firme defensora del Estado como instrumento de igualdad, como soporte de la nación cívica y democrática de ciudadanos libres e iguales. Una izquierda detractora de las naciones identitarias y excluyentes que propugnan el fraccionamiento de nuestra ciudadanía. Proponemos una izquierda que abogue por superar los ensimismamientos territoriales, por derribas fronteras y muros entre conciudadanos, por acelerar en una integración europea justa e igualitaria, por construir espacios políticos supraestatales y no por fracturar los espacios políticos y públicos ya existentes.

A mayor fraccionamiento de esos espacios públicos, más debilitados resultarán los anhelos políticos de la izquierda. Más alejados y más borrosos estarán los ideales de justicia social, de igualdad, de transformación de las condiciones de vida de los más débiles. Más complicada y más utópica será la redistribución de la riqueza. Cuanto más nacionalismo, menos izquierda. Para revertir la actual dinámica – patrocinada por un trilerismo conceptual que aboca hacia la dilución de la izquierda en la maraña identitaria – y para conformar una verdadera alternativa de izquierdas, igualitaria y transformadora, AHORA es el momento y el lugar.

Guillermo del Valle

20 Mar 17

Félix de Azúa, Andrés Trapiello, Juan Antonio Cordero, Mikel Arteta y Ramón de España firman el manifiesto fundacional de la ‘Plataforma Ahora’

comunicacion

 

  • La Plataforma, impulsada por Maneiro, persigue dar voz “a millones de huérfanos políticos hoy defraudados por unos y por otros.”
  • En los últimos días se han incorporado grandes nombres del mundo de las letras e intelectuales de nueva generación. 

    La ‘Plataforma Ahora’ continúa con su proceso de presentación a la ciudadanía y sigue incorporando nombres importantes al proyecto liderado por Gorka Maneiro. Hace unos días se hacían públicos los nombres de José Domingo Domingo, María Domingo Domenech y Josep Lago, que se sumaban a los primeros firmantes: Fernando Savater, Felix Ovejero, Sevi Mora, Dolores Agenjo, Luis de Velasco y David Ortega.

    Una semana más tarde de que este proyecto se presentara, con la intención de conformar un espacio de encuentro al que puedan incorporarse ciudadanos libres y comprometidos que compartan el manifiesto de la Plataforma Ahora y las ideas y principios recogidos, son muchos los que han firmado el manifiesto fundacional, ofreciendo su apoyo a esta iniciativa.

    De esta forma, Félix de Azúa, Andrés Trapiello, Juan Antonio Cordero, Mikel Arteta y Ramón de España han confirmado su compromiso con la ‘Plataforma Ahora’ y han firmado su manifiesto fundacional. Incorporaciones que para su fundador, Gorka Maneiro, son “importantes para seguir avanzando con el fin de conseguir el objetivo con el que se ha creado este proyecto”.

    Felix de Azúa (Barcelona, 1944) es ensayista, novelista y poeta, con múltiples obras publicadas. Es miembro, desde el año 2005, de la Real Academia Española, donde tiene asignado el sillón “H”. Es licenciado en Filosofía y Letras y doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona. Fue director del Instituto Cervantes de París, entre 1993 y 1995. Es colaborador habitual de los diarios El País y El Periódico de Cataluña. Además, fue fundador de Ciudadanos.

    Por otra parte, otro nombre del mundo de las letras a destacar es el de Andrés Trapiello (León, 1953). Intelectual y escritor. Sus obras son múltiples, la última de ellas, ‘Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes’. Entre los galardones conseguidos destacan el Premio don Juan de Borbón 1995 por ‘Las armas y las letras. Literatura y guerra civil 1936-1939’, el Premio de las Letras de la Comunidad de Madrid en 2002, el Premio Nadal en 2003 con ‘Los amigos del crimen perfecto’, el Premio Fundación José Manuel Lara 2005 por la novela ‘Al morir don Quijote’, el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes en 2005 y el Premio Castilla y León de las Letras en 2010.

    Juan Antonio Cordero (Barcelona, 1984) es otra de las nuevas incorporaciones a la ‘Plataforma Ahora’. Es profesor en la École plytechnique de Palaiseau (Francia). Es Ingeniero Superior y doctor en Telecomunicaciones por el mismo centro y licenciado en Matemáticas. Ha sido investigador en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) y en la Universidad Politécnica de Hong Kong. Forma parte del colectivo Puerta de Brandemburgo y es miembro de la delegación de Societat Civil Catalana en Bruselas. Asimismo es autor de ‘Socialdemocracia republicana, hacia una formulación cívica del socialismo’ (Barcelona, Montesinos, 2008) y fue militante de Ciudadanos.

    Otro nombre importante que se ha sumado al proyecto es el de Mikel Arteta (Valencia, 1985). Es licenciado en Derecho y CCPP y de la Administración. Es doctor en Filosofía moral y Política por la Universidad de Valencia y actualmente trabaja como asistente político. Cuenta con varias colaboraciones publicadas en prensa y en revistas como Grandplace o Claves de Razón Práctica (“La justicia transicional en el País Vasco”, “Contra las dos patas del secesionismo” o “Geografía e ingeniería de la globalización: Cataluña, coste cero”. En la revista digital FronteraD ha publicado, además de las entradas en su blog (“Escritos esquinados”), artículos más extensos como “Por ‘nuestro’ patriotismo constitucional. ¿Necesita España un proyecto ‘atractivo’ de vida en común?” o “Algo huele a podrido en España. Tres proyectos rupturistas: el separatismo vasco, el soberanismo catalán y el desbordamiento podemita”.

    Otro nombre a destacar que se ha unido a la ‘Plataforma Ahora’’ es el de Ramón de España (Barcelona, 1956). Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona. Es crítico de cómic, música y televisión, guionista de cómic y cine y novelista. Ha escrito para revistas satíricas como “El Jueves” y para el diario “El País”. Autor de nueve novelas y una docena de ensayos. Actualmente ejerce de columnista habitual en El Periódico de Catalunya y el semanario Interviú. Escribió y dirigió un largometraje en 2004, ‘Haz conmigo lo que quieras’, por el que fue nominado a los Premios Goya en la categoría de mejor dirección novel. Sus recientes ensayos sobre el ‘prusés’ y sus circunstancias, ‘El manicomio catalán’ (2013) y ‘El derecho a delirar’ (2015), lo han convertido en un personaje de referencia de la disidencia irónica al nacionalismo obligatorio.

    De esta forma, la ‘Plataforma Ahora’ sigue sumando apoyos y sigue trabajando, en palabras de su fundador, “para contar con todos los ciudadanos que quieran unirse, dado que estamos convencidos de que la unión hace la fuerza y de que las personas que compartimos ideas podemos y debemos trabajar conjuntamente”. Asimismo, Gorka Maneiro, subraya que “estamos convencidos de que Plataforma Ahora va a suponer un terremoto político en 2017: aire fresco frente al sectarismo de los partidos políticos, desde la izquierda cívica que queremos reivindicar, dando voz a millones de huérfanos políticos hoy defraudados por unos y por otros”.

18 Mar 17

Plataforma Ahora apoya la manifestación de SCC para detener el golpe de Estado en Cataluña

admin

 

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En el Manifiesto fundacional de la Plataforma Ahora, “reivindicamos la ley común como elemento definitorio de la comunidad política”. Y, como lógico corolario, reclamamos el necesario cumplimiento de esa ley común, democráticamente otorgada entre todos, que es la Constitución española de 1978.

¿Significa eso que desde la Plataforma Ahora renunciemos a su modificación o reforma? Nada más lejos de la realidad. La Constitución española de 1978, como cualquier texto constitucional democrático, puede modificarse, siempre de conformidad con los procedimientos previstos en la misma. Lo que no podrá modificarse ni derogarse nunca es nuestra cualidad de ciudadanos libres e iguales. Y eso precisamente, enterrar nuestra ciudadanía y subordinarla a los más bajos instintos identitarios, es lo que está ocurriendo en esa parte de España que se llama Cataluña.

Desde la Plataforma Ahora, queremos mostrar nuestra solidaridad y compromiso con todos los ciudadanos españoles que residen en Cataluña y son víctimas directas del clima crecientemente hostil de persecución a todos lo que osan alzar la voz ante el atropello democrático en ciernes. Queremos mostrar nuestra solidaridad y compromiso con todos y cada uno de los ciudadanos que salen a las calles a ejercer su compromiso cívico, desde la firme convicción de que en democracia, ciudadanía y política son sinónimos y de que no podemos dejar que las decisiones que nos afectan a todos sean tomadas unilateralmente por unos pocos. Y, como no podría ser de otra manera, queremos igualmente expresar nuestra solidaridad con todos los ciudadanos españoles que, viviendo en Cataluña o en cualquier otra parte de España, están viendo mutilada su ciudadanía compartida, por el ilegítimo ejercicio de un derecho a decidir ficticio e inventado. En democracia, el derecho a decidir nos corresponde a todos; lo que resulta democráticamente intolerable es que unos pocos se arroguen la potestad de privarnos al resto de ciudadanos del derecho a decidir conjuntamente nuestro futuro.

La Plataforma Ahora, proyecto político conformado por personas de diferentes adscripciones y militancias partidistas que comparten unos mismos principios y valores políticos de izquierda progresista, no quiere ni debe olvidarse de la clase trabajadora de este país. De la gente que más ha sufrido el coste social y económico de los embates de la grave crisis que aun enfrentamos. La Plataforma Ahora se acuerda en el día de hoy muy especialmente de todos aquellos a los que se les prometió ser empoderados y recuperar su capacidad decisoria sobre los asuntos públicos. A todos ellos, con independencia de su lugar de nacimiento o vecindad civil, nos dirigimos muy especialmente para recordarles que este intento de fracturar nuestra ciudadanía compartida constituye un inaceptable ataque a los valores de universalidad, justicia social e igualdad. El coste social de desmantelar el Estado, y trazar una línea divisoria que rompa la unidad de justicia y decisión que éste conforma, sería incalculable.

En contra del signo de los tiempos, algunos quieren erigir nuevas fronteras entre conciudadanos. Nosotros creemos que se trata de hacer exactamente lo contrario. Unir es mejor que separar, y derribar fronteras mejor que levantar nuevas. Expandir los derechos de ciudadanía es más progresista y más transformador que estrechar el cerco de su aplicación. Expandir las desigualdades en base al fortuito lugar de nacimiento de cada uno constituye una opción política profundamente reaccionaria. No puede obviarse que las víctimas de este golpe de Estado institucional y a cámara lenta somos todos pero las víctimas agravadas y principales, los más débiles de la sociedad. La ciudadanía democrática, garantía última de nuestra igualdad, está en juego. Alcemos la voz y aturem el cop.

17 Mar 17

¿Hay alternativa?

admin

 

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Muchas veces, cuando entro en una discusión con amigos en la que criticamos las opciones políticas que nos parecen menos malas pero no lo suficientemente buenas (y de las que excluimos al PP y a Podemos, claro), siempre hay alguien que termina el debate diciendo: “Todo éso está muy bien, pero…¿hay alguna altenativa?”. Entonces yo pienso (y a veces hasta me atrevo a decir): pues si no la hay, tendremos que inventarla. Según la sabiduría popular, la necesidad es madre de la inventiva. Y en la hora presente, con nuestro país carcomido por la corrupción económica y la aún peor corrupción separatista (que va además unida a la otra, como en Cataluña), con una Europa mutilada de Gran Bretaña y envenenada por los nacionalismos xenófobos en Holanda, Francia, Polonia, etc…, con Turquía despeñándose hacia la dictadura abierta y Putin instalado ya en ella, con un presidente en Estados Unidos que parece diseñado por un caricaturista antiamericano… ¿alguien puede dudar en estas circunstancias de que es preciso plantearse de modo reflexivo y lo menos sectario posible un movimiento político capaz no sólo de ayudar a España a salir de las tormentas actuales sino también de hacer que España pueda ayudar a otros a mejorar en sus dificultades? La alternativa necesaria, urgente…

Yo imagino ese movimiento situado en el área de la izquierda socialdemócrata, o sea de la izquierda progresista, lo cual no es una redundancia porque sabemos que existen izquierdas dañinas al progreso de la libertad ciudadana: el comunismo, el separatismo… En el proyecto teórico y práctico que plantea la plataforma Ahora encuentro la mayoría de los rasgos indispensables de la alternativa que buscamos. Y por ser una plataforma y no un partido cerrado espero que permanezca abierta a colaborar sin remilgos con otros grupos políticos de corte semejante que por fortuna parece que vemos aparecer. Todo menos unirnos al coro de los que deploran los males de la democracia representativa y en vez de ofrecer soluciones prefieren poner en punto muerto el desarrollo efectivo de su ciudadanía.

Fernando Savater

14 Mar 17

¿Por qué y para qué la Plataforma Ahora?

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Porque somos ciudadanos comprometidos que nos preocupa la situación en la que se encuentra España y pensamos que podemos aportar nuestro granito de arena en beneficio de todos. Y para defender con más fuerza las ideas y los principios recogidos en el manifiesto en que se basa esta Plataforma Ahora y que vienen a ser los siguientes: igualdad, socialdemocracia, regeneración profunda de nuestra democracia y del comportamiento interno y externo de los principales partidos políticos, separación de poderes efectiva, ciudadanía, laicismo y europeísmo.

Porque este instrumento nos concede la flexibilidad suficiente y la posibilidad de habilitar un espacio de encuentro donde podamos encontrarnos y trabajar conjuntamente personas que compartimos una serie de ideas y principios que consideramos esenciales, independientemente del partido político donde uno milite o si no milita en ninguno. Al fin y al cabo, tratar de solucionar los problemas que afectan a los ciudadanos es un asunto de todos y nosotros nos comprometemos a ello. Y porque la unión hace la fuerza.

Es obvio que los huérfanos políticos se han multiplicado en los últimos tiempos en España y es muy probable que muchos de ellos se encuentren cómodos en un lugar como éste, alejado del sectarismo político y partidario y dispuesto a trabajar con la máxima honestidad y decencia posibles en beneficio de España y de los españoles. En ese sentido, se trata de un formato que pretende ser innovador, abierto y flexible, dispuesto a sumar ideas y propuestas que puedan dar respuesta a los problemas esenciales que hoy día tenemos los ciudadanos españoles.

Como señalamos en el manifiesto, reclamamos la ley común como elemento definitorio de la comunidad política. Abrazamos el republicanismo cívico, el liberalismo político y el ideal de ciudadanía desde la firme convicción de que no hay nada más emancipador, más progresista y más igualitario. Frente a quienes nos venden lo contrario, estamos firmemente convencidos de que defender la igualdad y la unidad de España frente a los nacionalismos que pretenden romperla es profundamente progresista. Y es que es imposible promover el fortalecimiento del Estado de Bienestar y la justicia social si se disuelve o se fragmenta el Estado: España no puede ser una suma de parcelas con intereses contrapuestos sino un país de ciudadanos libres e iguales en derechos y obligaciones. Y Europa, un espacio de convivencia democrática donde se superen las fronteras que nos dividen y se sitúe al ciudadano en el centro de la acción política.

Queremos humildemente aportar a la sociedad y reclamar a los agentes políticos y sociales honestidad y decencia, juego limpio, argumentos frente a los insultos, respeto mutuo y, por encima de todo, compromiso ciudadano. Nosotros nos comprometemos a actuar siempre de ese modo. Pensamos que la Plataforma Ahora que hoy nace puede llevar a cabo esa labor y sumar personas comprometidas y libres que den lo mejor de sí mismas.

Queremos reivindicar, desde la Plataforma Ahora y a través de eventos, declaraciones públicas, mesas de debate, charlas y actos públicos, una alternativa política dialogante, integradora y constructiva, comprometida con las personas y que respete a los adversarios y las instituciones democráticas. Una alternativa politica abierta al conjunto de la sociedad, que se sitúa del lado del progreso, de los derechos ciudadanos y de la igualdad.