31 Dic 17

El ahogado más hermoso del mundo

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La fascinación de la falsa izquierda por el nacionalismo recuerda a la que sintieron los habitantes de un pueblo costero del caribe colombiano cuando hallaron en sus costas a un ahogado. Era tanto su encanto que los hombres y las mujeres de la aldea “fascinadas por su desproporción y sus hermosura (…) decidieron entonces hacerle unos pantalones con un buen pedazo de vela cangreja, y una camisa de bramante de novia, para que pudiera continuar su muerte con dignidad”. Gabriel García Márquez nos relata este particular encuentro en un libro de cuentos publicado en 1972.

El realismo mágico del maestro colombiano nos sirve para reflexionar brevemente sobre una presunta izquierda que ha claudicado ante los poderes económicos y que se dedica a honrar a un cadáver. El nacionalismo parecía haber perecido después de la II Guerra Mundial. Su legado no podía ser peor. Sin embargo, su atractivo y su conveniente uso para ocultar las desigualdades, acrecentadas en las últimas décadas, lo ha situado, de nuevo, en el debate político, tanto en España como en otros estados europeos. Sus rancias ideas decimonónicas y la evidente colisión de su credo con valores cívicos y democráticos como la igualdad o el repudio del racismo, supremacismo o xenofobia, deberían haberlo condenado a continuar en el fondo del océano. Pero no cabe duda de que se trata de un ahogado muy atractivo. Culpar al otro (extraño, extranjero, español) de los problemas, en vez de razonar sobre las causas de los mismos, generar la idea de que eres mejor que el vecino porque has nacido en un lugar y sentirse parte de una unidad de destino superior, aliñada con antorchas o banderas, puede ser un lenitivo muy eficaz. Una escuela que se vanagloria de formar buenos patriotas terminará por convertirse en un caladero de súbditos. El nacionalismo siempre ha sabido usarlos en sus coros y danzas periódicas.

Desgraciadamente, la izquierda nominal en España no solo no ha enterrado al ahogado, sino que lo ha sentado a su mesa. Es más: se ha convertido en su escudero más leal. Ha asumido su discurso, su concepción del mundo y con ello ha repudiado la igualdad, la justicia social y, por supuesto, la libertad. Ha sido tanta su fascinación que ha terminado por mimetizarse con el ahogado y abrazar sus ocurrencias fantasiosas –y, en ocasiones, hasta homicidas-, como Euskal Herria o los Países Catalanes.

Decía Víctor Hugo que el futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad. Para nosotros, el 2018 debe ser el de los acuerdos para la construcción de la izquierda real cuyos valores cívicos y no nacionalistas se centren en las condiciones materiales de las personas. Una izquierda que recupere las ideas que nos hicieron fuertes y que plante cara a la marea neoliberal que se abate sobre la ciudadanía y que deja en nuestras costas el ahogado al que reverencian.

No será sencillo. Vivimos en una sociedad que se nutre de clichés metafísicos. El nacionalismo es el ejemplo más claro, tal y como dijo una filósofa que no podemos olvidar. Pero la mano invisible es otro. Esa misma que procura que los ingresos de los trabajadores y pensionistas mengüen año tras año mientras crece, de forma desproporcionada, el de directivos y rentas altas. Lo que no debiera suceder jamás en una sociedad justa es que los directivos del Ibex 35 cobren 207 veces más que sus trabajadores con el salario más bajo. Lo que es también inadmisible, que los precios de los servicios básicos se incrementen año tras año. Así, la factura de la luz cerrará 2017 con una subida de alrededor de un 10% respecto al año anterior. Lo que no podemos aceptar es la precarización en el trabajo, el desmantelamiento sostenido de los servicios públicos o la transferencia de las rentas de todos al sector privado, tal y como sucedió en la pasada crisis financiera. Este año el Banco de España dio por perdidos 60.600 millones, el 79% de las ayudas del rescate bancario. La mano invisible, más que una mano parece una excavadora.

Debemos ser realistas. Una inmensa mayoría de españoles están hartos de las diatribas nacionalistas y, están aun más cansados, de los que las justifican. Una mayoría ingente de ciudadanos quieren unos buenos servicios públicos. Una sanidad y una educación que les haga sentirse orgullosos de vivir en un país donde se respeta al ciudadano. Un sistema de pensiones que no criminalice a nuestros mayores por “vivir más” como ahora relata tanto darwinista social con MBA. La mayoría de nuestros conciudadanos desea unas condiciones de trabajo dignas, unos salarios con los que se pueda vivir y un país que apueste por la inversión en investigación y desarrollo. Una España que cuente en el mundo. Es por eso, que no podemos seguir sin opciones de izquierda reales. 2018 tiene que ser el inicio de un proyecto que devuelva la esperanza a millones de personas. En eso estamos.

31 Dic 17

¡Españoles! ¡A las cosas, a las cosas!

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En 1939 en La Plata (Argentina), el gran intelectual español Ortega y Gasset decía esa frase no dirigida a los españoles sino a   los argentinos. Y añadía: “Déjense de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcisismos”. Y añado de mi cosecha, en traducción muy libre: “Déjense de milongas, hay mucho trabajo por delante, muchos problemas que resolver”.

Me he permitido este atrevimiento de utilizar esa célebre cita por entender que esa frase del gran filósofo puede ser válida y de utilidad para España y los españoles, aquí y ahora.

No hay duda para cualquier observador desapasionado aquí ( si es que queda alguno),de que en los recientes meses, a raíz del empeoramiento de la (eterna)cuestión del separatismo catalán, el panorama político y social, incluso el económico, ha sido ocupado por esas cuestiones personales que cita Ortega, dificultando, incluso impidiendo, el trabajo colectivo en lo que más importa y preocupa a la gran mayoría de los ciudadanos desde su empleo hasta el funcionamiento de la administración de justicia, la sanidad pública, la violencia de género o la creciente desigualdad personal en  riqueza, renta y oportunidades, la permanente corrupción. Échese un vistazo a los programas electorales en estas elecciones catalanas y verán el “gran vacío” en propuestas concretas. Todas esas que faltan y algunas más son “las cosas” que hay que encarar cuanto antes y seriamente para ser un país de verdad respetable y respetado. Grande , difícil y urgente tarea a llevar por los dirigentes políticos legitimados democráticamente y con la imprescindible colaboración y el respaldo de la parte de la ciudadanía que quiera “dejarse d milongas”, que sin duda la habrá. Y por supuesto siempre dentro del respeto al marco de la ley y de las opiniones diferentes. O sea, democráticamente. Aquí no caben ya aventurerismos narcisistas ni seudorrevolucionarios.

Lo primero y más urgente, terminar de cerrar la etapa final en Cataluña, léase formar un gobierno que una y que no separe más y que supere cuanto antes los graves daños del infantilismo (por decirlo suavemente, mejor se podría decir “la maldad”) independentista. Tarea dificilísima y no apta para narcisos ni fanáticos “cabezascalientes”o sea “termocéfalos”. Alguno/s habrá.

Pero, más difícil todavía, hay muchas más “cosas” a las que prestar atención. En estos años recientes en nuestro país han crecido gravemente las desigualdades económicas y por lo tanto las sociales y de oportunidades. La corrupción mediante diversas formas parece ya como algo enquistado y “normal”  en el comportamiento de los más poderosos y “listos” con totalmente insuficientes respuestas tanto políticas como  judiciales. Su impacto directo  es demoledor en el resto, mayoritario, de la sociedad. Tema por lo tanto gravísimo y urgente en el que hay que enfrentar intereses poderosos. Tema por lo tanto, como siempre en la historia de cualquier sociedad, de lo que se llama acumulación de Poder, con mayúscula. La clave de toda reforma auténtica, no meros retoques de fachadas.

Es lo que hace falta también para revertir la creciente desigualdad aumentada estos años (no solo en España sino en todo el mundo, impulsada por el pensamiento dominante).Un ejemplo actual: no basta aumentar (si se cumplen determinados requisitos difíciles) los mínimos salariales sino también los salarios medios, es decir todos, cerrando las grandes diferencias existentes entre los extremos.

Como también es necesaria una mejora de los servicios públicos lo que demanda mayor y más equitativa recaudación tributaria, requisito imprescindible de mayor eficacia y equidad económica y social. Y decisión para enfrentar a los poderosos. Siempre el tema del Poder.

Y queda la “cosa” para muchos más importante y más urgente: la imprescindible reforma de la Constitución. Pero hay que saber que muchos dicen eso cuando lo que  quieren decir es que hay que encontrar acomodo para Cataluña. La famosa “conllevanza” orteguiana. Iniciar esa reforma sin un mínimo consenso de los constitucionalistas y con el rechazo frontal de los “indepes” es un riesgo altísimo pues es entrar en un camino del que no se sabe el final. Lo que mejor se sabe hoy es que hay muchos, cada vez más seguramente, que no quieren integrarse sean con las condiciones que sean. Están en otra galaxia. Lo hecho por el gobierno Rajoy en el asunto clave del tránsito del catalanismo-nacionalismo moderado al separatismo: nada, salvo mirar a otra parte. O lo que hicieron y siguen haciendo partidos estatales como el PSOE: Ceder y pactar lo que sea olvidando que cuando se pacta con los nacionalistas  (hoy ya, separatistas), son estos los que siempre ganan. En suma, este de la reforma constitucional es el asunto más complejo y que más tiempo de maduración requiere. Entre la receta de la conllevanza y la frase atribuida al general Espartero de que “hay que bombardear Barcelona cada cincuenta años” hay, seguro, otras opciones. Hay que encontrarlas cuanto antes entre esas “cosas” a hacer. Es urgente.

Nota final optimista: ¡¡¡Feliz año 2018 a mis lectores!!!

Autor: Luis de Velasco
Fuente: https://www.republica.com/el-replicante/2017/12/26/espanoles-a-las-cosas-a-las-cosas/#

30 Dic 17

Peor que antes

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Varias conclusiones se pueden obtener ya de los resultados de las elecciones catalanas. La principal es que la situación ahora y el inmediato panorama son peores que antes. Y recordemos que se supone que el propósito de Rajoy para convocarlas era facilitar una derrota o, al menos un debilitamiento del independentismo. Si fue así, el tiro le h salido por la culata. Segunda conclusión: el independentismo sale fortalecido pues ha ganado en escaños. Ha perdido en porcentaje de votos pero lo que cuenta son los escaños y ahí esas leyes electorales con proporcionalidad corregida. Los indepes podrán seguir alardeando que cuentan con respaldo mayoritario de los catalanes. Es más: lo hacen tras una participación record (se pensaba que eso favorecería a los constitucionalistas (otra decepción).Salen con la moral altísima tras un campaña dura para ellos que la  han vendido como “contra ellos” por la actuación de la entente gobierno –jueces. Más victimismo  que siempre pesa sobre todo por los tiempos judiciales. Cuando temían perder, ganan. Gran “chute” de moral. El New York Times lo resume muy bien en un titular:”Duro golpe (“HARD blow”) a  la unidad española”.

Lo opuesto en el otro campo. Gran victoria de Ciudadanos pero, de momento y  salvo de lo que pase sobre acuerdos o desacuerdos  a partir de hoy, es sólo una  gran victoria “moral” y ya se sabe que de victorias morales está llena la segunda división, al menos en el fútbol. Pero aunque solo se quede en “moral” es muy buena noticia por encabezar la oposición un partido aunque joven ya veterano con ideas muy claras y valiosas en este asunto y acerca de cómo tratar a y con los indepes. En principio no hay votos para gobernar por el fracaso de los otros partidos de ese bloque, especialmente del PP, fracaso estrepitoso, mayor que el esperado, justo castigo a su absentismo en este tema y en otros, siguiendo el estilo de esa santa casa.

Como también fracaso, aunque menos, del PSC. Con su llamada al “catalanismo razonable”. Primera duda es si eso existe porque si es así es una etapa entre el constitucionalismo y el independentismo. Esos catalanistas de hoy son los indepes de mañana y lo hemos visto estos meses y ha salido a  la luz ayer (ya nadie les llama “catalanistas o nacionalistas” como antes sino “independentistas”), Mejor así. Cuanta más claridad, mejor…

El independentismo “abierto” y a la luz del día saca casi un cincuenta por ciento  y recogen ahora los frutos de lo que sembró el pujolismo con su ingeniería social desde los medios de comunicación (los propios y los pagados) hasta la enseñanza en las escuelas. Todo un muy largo y tenaz proceso mientras “Madrit” miraba a otra parte o incluso pactaba con ellos olvidando que “cuando pactas con el nacionalismo el que gana es él”. El PSC y su casa matriz que hace años descabezó a su federación allí (con J.M. Triginer la primera víctima) sustituyéndolos por nacionalistas emboscados tipo los Maragall, Obiols y otros sabe mucho de eso.

Otros damnificados (menores) en el campo perdedor. A Podemos (o como allí se llamen) la dura realidad los va colocando donde merecen por su activismo sin rumbo como única profesión: hacia la insignificancia, tanto allí como, por estas mismas fechas, en Madrid, en su Ayuntamiento. Los de la CUP ahí siguen y como buenos marxistas tratando de agudizar las contradicciones para abrir camino a  la revolución (aunque no se sepa cuál. ¿La de Puigdemont-Kerenski?

O sea, fin del primer acto y queda el segundo, tratar de formar gobierno, mucho más complejo que el acto de ayer. Han desaparecido algunos personajes, vuelven otros y hay debutantes. Muchas incógnitas pero no desesperemos. Los meses recién transcurridos del procés han mostrado a Cataluña como tierra de “sorprendentes sorpresas”. Por eso, un poco de paciencia y no nos pongamos nerviosos. Seguro que la Moreneta ayudará.

Autor: Luis de Velasco
Fuente: https://www.republica.com/el-replicante/2017/12/22/peor-que-antes/#

29 Dic 17

Cataluña: resultados y cuestiones pendientes

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De los resultados de las elecciones catalanas celebradas la semana pasada, podemos destacar en primera instancia que las fuerzas de los bloques independentista/no independentista siguen siendo semejantes: si en 2015 JxSí y la CUP sumaban 72 de 135 diputados, JUNTSxCAT, ERC y la CUP tienen hoy 70. Y si Ciudadanos, PSC y PP obtuvieron hace 2 años 52 diputados, hoy tienen 57. Todo lo cual nos indica que los independentistas mantienen su mayoría absoluta a pesar de que los supuestamente constitucionalistas recortan ligeramente distancias. Lo cual, por cierto, no les legitima a aquellos para saltarse la legalidad vigente, por lo que el Gobierno de España deberá garantizar el cumplimiento del Estado de Derecho… y los Tribunales de Justicia seguir aplicando todo el peso de la ley a quien lo vulnere.

Que los partidos supuestamente constitucionalistas hayan recortado ligeramente distancias apenas dos meses después del golpe dado a la democracia por los separatistas catalanes, la consiguiente aplicación del artículo 155 CE y las mentiras de los golpistas, quizás no sea demasiada cosa… lo que pasa que también sabemos que la pedagógica labor política y democrática que se necesita en Cataluña para vencer al nacionalismo imperante no es una labor que pueda provocar consecuencias prácticas en tan breve espacio de tiempo… sobre todo si esa labor se realiza con disimulo y de puntillas, de modo titubeante y sin convencimiento.

Por las mismas razones que apunté en su momento mi posición contraria a que se presentara una lista conjunta constitucionalista, llevar a cabo una lectura de los resultados habidos en base exclusivamente a los resultados de ambos supuestos bloques sería un grave error que además nos impediría realizar las lecturas políticas necesarias. Especialmente en el supuestamente bloque constitucionalista (Cs, PSC y PP), donde no solo existen diferencias muy marcadas entre los partidos que supuestamente lo integran… sino que además han ocurrido cosas muy relevantes en la evolución de cada uno de esos partidos que apuntan lo que serán o podrían ser en el futuro.

Por ejemplo, es probable que estos resultados sirvan para encauzar definitivamente la sustitución del PP por Ciudadanos en el conjunto de España; de ese modo, Ciudadanos, lejos de desaparecer como algunos apuntaban, podría convertirse en el nuevo partido político de centro derecha liberal del panorama político español, porque además cuenta con los apoyos necesarios para que tal cosa pueda ocurrir: sin ir más lejos, es el partido más apoyado por los que más poder disponen… y ha sido el partido político que más dinero ha dedicado a las elecciones autonómicas catalanas. Además, Ciudadanos es más joven y moderno que el PP, tiene mejores ideas y es más fácilmente votable por quien no se ubica en su mismo espacio ideológico, sobre todo mientras no exista una izquierda digna de tal nombre. Ciudadanos utiliza perfectamente los resortes del marketing político, maneja mejor que bien los principales instrumentos de comunicación y comienza a disponer de más líderes que el hasta ahora omnipresente Albert Rivera.

Es cierto que su implantación territorial es muy débil en muchas partes de España y que ha tenido muy graves problemas internos, pero todo eso podría ser perfectamente subsanable. Más allá de que dudemos de sus verdaderas intenciones, al menos ha amagado con algunas de las reformas que España necesita: desde la reforma de la ley electoral hasta la despolitzación de la Justicia, pasando por el cuestionamiento del cupo vasco pactado por PP y PNV y apoyado por PSOE y Podemos. Es cierto que desgraciadamente para los progresistas abandonó la socialdemocracia y el centro izquierda, pero tal cosa no le va a impedir (sino todo lo contrario) terminar de noquear al PP y sustituirlo. Es cierto, evidentemente, que tal decisión deja un flanco abierto en la izquierda que tendrá que ser ocupado, pero esa es otra historia de la que ya he hablado en otras ocasiones. Lo cierto, a día de hoy, es que ha logrado la proeza de ganar las elecciones en Cataluña y de apuntar posiblemente al Gobierno de España y, sobre todo, quizás sustituir al PP en el centro derecha liberal, con margen incluso para dar respuesta a algunas inquietudes de la izquierda, aunque no a todas.

En cuanto al PSC, más que sus resultados obtenidos habría que comentar su posición política actual: y en mi opinión, ya no es digno de ser incluido en ningún bloque que pueda denominarse constitucionalista, ni en ninguno que pueda denominarse de izquierdas, ni en ninguno que pueda denominarse progresista. De hecho, durante la campaña electoral, no solo se negó a defender desde el progresismo y la izquierda la unidad cívica de España sino que reivindicó nada menos que el catalanismo transversal e incluso el centro político. El PSC hace tiempo que dejó de ser alternativa a los nacionalistas que rompen la igualdad en España.

JUNTSxCAT ha logrado lo que parecía imposible: salvar al PdeCAT de una desaparición que parecía definitiva, gracias a que ha rentabilizado la huida de Puigdemont mejor que el encarcelamiento de Junqueras por parte de ERC, partido que, además, ha presentado como cabeza visible a una muy poco atractiva candidata. Sin ir más lejos, es difícil recordar un baño político mayor que el que Inés Arrimadas dio a Marta Rovira en el debate de la Sexta. En cuanto a los comunes y Podemos, menguantes y sin opción de condicionar nada relevante. Y traicionando todos los días, como el PSC, las ideas de la izquierda universalista que tanto echamos de menos.

Vivimos en un país (España, claro) donde el Rey hace discursos dignos del mejor republicanismo cívico y los partidos de izquierdas se comportan como si fueran nacionalistas. Y está comprobado que cuando no hay izquierda digna de tal nombre, los que votarían izquierda terminan votando al menos malo o con la nariz tapada. Y esto es lo que deberá cambiar más pronto que tarde. Encauzada quizás la sustitución de la vieja derecha por un centro derecha liberal más moderno y mejor, deberán darse los pasos para hacer posible que cuanto antes exista en España un partido político ubicado en la izquierda cívica que enarbole la bandera de la unidad cívica de España, impulse las medidas de regeneración democrática que nuestro país necesita, defienda con convencimiento las reformas políticas, institucionales y constitucinoales que necesitamos, defienda el Estado del Bienestar y la ampliación de los derechos sociales y tome forma en una organización internamente democrática. Ésta es la principal cuestión pendiente ahora, nunca mejor dicho. Y esto vale tanto para Cataluña como para el conjunto de España.

Autor: Gorka Maneiro
Fuente: https://www.elcatalan.es/cataluna-resultados-cuestiones-pendientes/

28 Dic 17

Plataforma Ahora apoya la recogida de firmas de ‘Hablamos español’ en defensa de los derechos lingüísticos

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Plataforma Ahora ha mostrado su apoyo al evento organizado por la asociación ‘Hablamos español” en el que recogerán firmas, este viernes, en Barcelona para una ILP por los derechos lingüísticos de los hispanohablantes.

El objetivo es llevar esta Iniciativa Legislativa Popular al Congreso de los Diputados para que los padres puedan escoger el modelo lingüístico que prefieren para sus hijos.

Dolores Agenjo ha manifestado, como portavoz adjunta de Ahora, “nuestro firme apoyo a la asociación Hablamos español y nuestro propósito de colaborar en su lucha por los derechos lingüísticos de todos los españoles, especialmente, en aquellas comunidades en que son sistemáticamente ignorados”

La recogida de firmas se realizará en L’Illa, Avda. Diagonal 557 – esquina calle Numancia, desde las 11 de la mañana hasta las 20:00 horas. Dolores Agenjo, portavoz adjunta de Ahora, ha matizado que “el derecho a la enseñanza en español, a ser informado y a usar la lengua común ante la administración e instituciones o en los servicios públicos no puede ser, bajo nungún concepto, vulnerado como, por desgracia, y con la complicidad o indiferencia de nuestros políticos y gobernantes, lleva produciéndose desde hace años en nuestro país”.

Por todo esto, desde Plataforma Ahora reiteran su apoyo a la asociación ‘Hablamos español’ y subrayan que “la cuestión lingüística es un tema olvidado, tristemente, por los principales partidos nacionales”.

 

27 Dic 17

El clamor por Tabarnia enloquece al separatismo

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Rechazan Tabarnia por sus “fronteres inventades, populisme econòmic, nacionalisme ètnic…”.

Aleix Sarri Camargo (sisplau no s´amargui gaire al catalanitzador de cognoms) porta tota la vida de llepasubvens. Desde 2010 es el asesor de nuestro eurodiputado favorito, el inefable Ramon Tremosa Balcells. Sarri le asesora tan bien que Tremosa tiene fama de ser el rey de las fake news nacionalistas: convierte las celebraciones de Supercopa del Athleti en “apoyo a la Gene ante el 155“, utiliza fotos de policías chilenos como si fueran del Buti2, manipula portadas del Time…  Pobre home.

Tras la elecciones del 21D, en Barcelona y Tarragona crece el clamor por Tabarnia, por crear una nueva CCAA que englobe la Cataluña pujante, abierta, educada y assenyada, harta de subvencionar las comarcas del interior y de que encima el voto de sus ciudadanos valga menos de la mitad que el de los mantenidos. La gent s´ha cansat dels ceballuts que ensorren la nostra feina i les nostres famílies. Y la cosa no es broma, va de veras.

¿Acaso no es normal prever la divisibilidad del territorio catalán tanto como los nacionalistas aceptan la divisibilidad del territorio español?

El clamor por la libertad ha cogido por sorpresa a los nacionalistas, desconcertados cuando escuchan a otros utilizar sus mismos argumentos. Vegin com reacciona l´amic Sarri:

Aixxxx, els unionistes separatistes són uns feixistes que volen oprimir els tabarnesos. ¿Por qué no dejáis que el pueblo de Barcelona y Tarragona decida su futuro? el 21 D hem votat i hem decidit, ahora toca aplicar el mandato popular y liberar Tabarnia de la Cataluñá casposa, cutre y reaccionaria.

Hora de cambiar el terreno de juego. Hora de la libertad para la Cataluña del seny. Hora de crear una nueva CCAA en Tabarnia. Y que lo que quede de Cataluña espabile.

Dolça i alliberada Catalunya…

Fuente: https://www.dolcacatalunya.com/2017/12/clamor-tabarnia-enloquece-al-separatismo/

23 Dic 17

Plataforma Ahora y dCIDE inician conversaciones para explorar la posibilidad de colaboración y/o integración de ambas organizaciones

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  • La semana pasada se reunieron en Madrid representantes del partido Centro Izquierda de España (dCIDE) y de Plataforma Ahora. Acordaron iniciar el camino que pudiera llevar a una confluencia, unión o integración de las dos organizaciones.

 

  • Gorka Maneiro ha resaltado que “en política, quienes compartimos ideas debemos caminar juntos” y, en este sentido, “las dos organizaciones defendemos la necesidad de una izquierda no nacionalista que defienda la igualdad y la unidad cívica de España”.

 

  • Antonio Robles saca lecciones del pasado: “El error que cometieron proyectos pasados al ignorarse, a pesar de compartir objetivos similares, debe servir de lección para que Plataforma Ahora y dCIDE lleguen a un acuerdo sin demora”. Y propone: “Es necesario constituir una izquierda cívica, capaz de representar al electorado que hoy está atrapado en una izquierda populista, defensora de la plurinacionalidad y entregada al nacionalismo”.

23 de diciembre de 2017– La semana pasada se reunieron en Madrid representantes del partido Centro Izquierda de España (dCIDE) y de Plataforma Ahora. En la reunión, acordaron iniciar el camino que pudiera llevar a una confluencia, unión o integración de las dos organizaciones.

En esta línea, Antonio Robles, de dCIDE, y Gorka Maneiro, de Plataforma Ahora, afirman que “desde las dos organizaciones constatamos que compartimos ideas políticas similares, especialmente la necesidad de impulsar una izquierda renovada que defienda la unidad cívica de España y pueda ser alternativa a corruptos y recortadores sociales pero también a los nacionalistas que quieren romper España. Pensamos que la izquierda oficial actual no cumple ese papel que consideramos indispensable; más bien al contrario, la izquierda hoy dominante se ha puesto al servicio de los intereses nacionalistas, poniendo en peligro la unidad de España y la propia pervivencia del Estado democrático”.

Las elecciones del pasado día 21 han demostrado que cuando las izquierdas juegan a ser nacionalistas, como lo ha hecho en Cataluña, los ciudadanos acaban dándoles la espalda y la nación entera sufre las consecuencias.

Tanto Plataforma Ahora como dCIDE se muestran optimistas, “sabedores del momento histórico que vivimos”. Por todo esto, han fijado un plazo aproximado de un mes para completar dichas conversaciones, “tiempo breve pero suficiente para clarificar el camino que hemos de emprender en el futuro inmediato”. Añaden que “en caso de llegar a un acuerdo, el proceso que se hubiera acordado se pondría en marcha para desarrollarse en los términos y plazos que se hubieran pactado”.

Ambas organizaciones creen necesario “impulsar una alternativa política ubicada en la izquierda cívica, no dogmática ni sectaria, que reivindique la socialdemocracia y la justicia social, el Estado del Bienestar, las políticas sociales y medidas de regeneración democrática; al mismo tiempo, la defensa radical de la igualdad y la unidad de España; un proyecto caracterizado por la defensa del progreso, la justicia social y la igualdad que ilusione a todos los españoles”.

Ambas organizaciones señalan que “todo ello nos obliga a aunar esfuerzos y abrir el camino para sumar fuerzas y responder así a un sector muy amplio de la sociedad española, que no encuentra hoy ninguna fuerza política de esas características que responda a sus intereses e inquietudes. Creemos, además, que un acuerdo entre ambas organizaciones sería muy bien recibido por las personas que comparten y simpatizan con nuestras propuestas. Y habríamos constituido una referencia con efecto llamada a nuevas incorporaciones”.

Por todo esto, Plataforma Ahora y dCIDE han iniciado conversaciones para explorar la posibilidad de colaboración y/o integración de ambas organizaciones.

 

 

 

19 Dic 17

PRIMERO, VOTEMOS Y… EL 22-D, CONSTRUYAMOS UNA ALTERNATIVA

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La abstención casi siempre es un error. En democracia todos los ciudadanos somos políticos y, por ello, resulta ineludible que participemos en la toma colectiva de decisiones que a todos nos afectan. En las elecciones catalanas de este jueves, además, nuestro voto adquiere una dimensión capital: derrotar al nacionalismo en las urnas y enviar el prusés a su lugar indicado, el basurero de la Historia.

No significa esto que debamos atribuirle a los comicios el carácter plebiscitario que algunos sugieren. Ninguna elección puede determinar exención alguna en el cumplimiento de la ley. Tampoco una hipotética victoria de un partido o bloque secesionista legitima la ruptura de nuestra ciudadanía compartida. La ciudadanía democrática no se asienta en volátiles apetencias. Tampoco en elementos étnicos o culturales, ni en la pretendida voluntad de ser o dejar de ser nación. La ciudadanía democrática reside en el conjunto de leyes que a todos nos igualan y que garantizan nuestros iguales derechos y deberes.  Esas leyes conforman el marco de convivencia de todos los ciudadanos, más allá de sus sentimientos, voluntades y preferencias culturales, religiosas, identitarias o nacionales. Así, un ciudadano español puede no sentir apego alguno hacia España, como también puede un ciudadano español empadronado en Cataluña sentir la más absoluta indiferencia respecto a las presuntas singularidades de esa concreta CCAA. Pero ni estas presuntas singularidades, ni cualesquiera otras que se desee invocar, pueden justificar el troceamiento de nuestra ciudadanía y la fragmentación del espacio político compartido. De igual modo, un ciudadano con un cuantioso patrimonio y altas rentas puede sentir desgana a la hora de cumplir la normativa fiscal que le obliga a pagar impuestos, lo cual no obsta en modo alguno a que tenga que pagarlos puntualmente. A veces, las normas que restringen nuestras voluntades más primitivas nos incomodan, pero es bueno que existan y se respeten porque, de lo contrario, estaríamos en manos de los que quieren atropellar a los demás e imponerse arbitrariamente y a toda costa. Es la diferencia capital entre estado de naturaleza y civilización.

Nuestro compromiso con el voto tiene por tanto una naturaleza diferente a la plebiscitaria. Es un compromiso cívico y democrático. El voto es el instrumento para tomar parte activa en la construcción de nuestro futuro compartido. Y, a pesar de ser éstas unas elecciones autonómicas, nos parecen de especial trascendencia para nuestro futuro como país. Es saludable que el mantra nacionalista sufra un severo correctivo en las urnas y que la pesadilla identitaria sea derrotada con contundencia. Para eso, es imprescindible votar a favor de las candidaturas que defienden la unidad cívica de España – no como quintaesencia de ninguna clase, sino como implantación institucional y territorial de nuestros derechos de ciudadanía – y la legalidad vigente. Sin embargo, votar, siendo imprescindible, es insuficiente. Necesitamos algo más. El 21-D no debe ser el final de la rebelión cívica contra el nacionalismo asfixiante, sino un hito más que nos permita abordar con garantías el verdadero reto ineludible: la deslegitimación intelectual y política del nacionalismo – verdadera religión laica contra los cimientos de la Ilustración e ideología-cliché profundamente reaccionaria – desde la izquierda.

El 21-D iremos a las urnas sin habernos desprendido de una vez por todas de la pinza en la nariz. Entre las opciones de voto, una vez más toca constatar, para nuestra desolación, la inexistencia de una alternativa creíble en la izquierda no nacionalista. Desde luego, no se puede concebir como tal CAT en Comú toda vez que el injerto nacionalista e identitario en la misma es prácticamente hegemónico, con todo lo que ello comporta de lesivo para los intereses reales (sociales) de la izquierda. Aunque no de manera tan pronunciada, otro tanto podría decirse del PSC. Su historial de Tripartitos no dejar lugar a la duda. La petición de indultos de Iceta, su apuesta decidida por la inmersión lingüística, por la plurinacionalidad, por el pacto fiscal para Cataluña, por el federalismo asimétrico y por el reconocimiento de hechos diferenciales conforman un conglomerado peligroso y difícilmente creíble desde una óptica progresista y no nacionalista. Con escasas opciones, encontramos a Recortes Cero, siempre valientes y encomiables. Sin embargo, en unas elecciones tan polarizadas como éstas, entendemos que será difícil un voto de estas características. Seguimos echando en falta una candidatura unitaria, con un discurso claro y nítido contra el nacionalismo (también frente a sus terribles y nefastas imposiciones lingüísticas), que, desde la izquierda, sea capaz de presentar una alternativa política con visos de éxito, no meramente testimonial.

En un clima de confusión y polarización, algunas personas de izquierdas – nada como observar la pulsión de voto en el cinturón rojo de Barcelona – votarán a Ciudadanos. Con la pinza en la nariz, sin convencimiento respecto a un discurso escasamente social, y menos aún respecto a un partido político que ha purgado en su seno el relato socialdemócrata y su antaño posición nítida contra la inmersión lingüística, que hace tiempo fue abandonada. A poca gente pueden quedarle dudas de que ni unos ni otros constituyen la alternativa necesaria que la izquierda no nacionalista precisa.

¿Y entonces, qué? Como dijo Fernando Savater, “si no hay alternativa, tendremos que inventarla”. Pronto habrá importantes e ilusionantes novedades en la izquierda cívica, desacomplejada a la hora de reivindicar un discurso social que no se diluya en la ortodoxia liberal-conservadora de la derecha, e igualmente desacomplejada para dar la batalla de las ideas frente al nacionalismo identitario que ahoga a la izquierda e invierte sus prioridades, a causa de la miopía y cortoplacismo de los titulares de la izquierda oficial – y meramente nominal – de nuestro país. Plataforma Ahora, fiel a su compromiso fundacional, participará activamente en la creación de esa alternativa a partir del 22- D. Primero, votemos. Después, construyamos una izquierda no nacionalista creíble y ganadora.

19 Dic 17

¿Y por qué no 17 cupos? ¿Y por qué no la igualdad?

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Con motivo de la aprobación en el Congreso de los Diputados de la nueva ley del cupo vasco, como viene ocurriendo durante los últimos años cada vez que este asunto se debate públicamente, han surgido voces que lo defienden, voces que lo critican (y por distintas causas)… y voces que plantean alternativas… a semejante vergüenza.

Los que lo defienden vienen a decirnos que el Concierto Económico, el cupo vasco y el Convenio navarro son todos ellos constitucionales (y se acaba el debate), que la solidaridad interterritorial y ciudadana están aseguradas (no se lo creen ni ellos) o que abrir el debate para suprimirlos solo nos llevaría a un mayor enfrentamiento político (por lo que mejor dejar las cosas como están antes que tratar de mejorarlas).

Esos supuestos argumentos son fácilmente rebatibles: que el Concierto Económico y el Convenio navarro sean constitucionales no quiere decir que el resultado de ambos sistemas sea justo ni igualitario… y es un hecho innegable que rompen la igualdad ciudadana y confieren privilegios a unos determinados ciudadanos españoles a costa de los restantes. Tal es así que, consecuencia de ambos sistemas y del cálculo del cupo, los vascos y los navarros terminan disfrutando de una financiación muy superior a la del resto de ciudadanos españoles. Además, tan constitucionales como ambos sistemas son el artículo 138.1 (“el Estado garantizará la realización efectiva del principio de solidaridad consagrado en el artículo 2 de la Constitución, velando por el establecimiento de un equilibrio económico adecuado y justo entre las diversas partes del territorio español y atendiendo en particular a las circunstancias del hecho insular”), el artículo 138.2 (“las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales”) o el artículo 139.1 de la CE (“todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado”), amén de otros principios y valores semejantes incorporados en la Carta Magna y cuyo cumplimiento por los poderes públicos es obligatorio. Por todo lo cual es fácilmente deducible que la aplicación práctica de ambos sistemas es inconstitucional… y tal cosa debe decirse y denunciarse.

En relación a que plantear la supresión de tales privilegios no haría sino llevarnos a un mayor enfrentamiento político, puede que tal cosa pudiera ocurrir en un primer momento, lo cual tampoco sería grave, pues del vivo debate suelen surgir las mejores ideas. Cualquier cosa antes que mantenernos inmovilizados por miedos o cobardías. Además, ir a la raíz de los problemas debe estar en el frontispicio de cualquier representante político. Y tengo para mí que la permanencia en el tiempo de determinados privilegios e injusticias no hace sino provocar división y enfrentamiento, agravios comparativos e indignación ciudadana (como estamos viendo). De hecho, la propia existencia de ambos sistemas privilegiados no ha hecho sino azuzar el ánimo de otros ciudadanos residentes en otras partes de España, quienes terminan reclamando algo tan obvio como que paguemos todos lo que a todos nos corresponde. Sin embargo, ocurre justo lo contrario: algunos de los que más tienen menos aportan… y tal cosa no es denunciada sino que es apoyada por quienes supuestamente son de izquierdas, entre ellos, Podemos y PSOE, la izquierda oficial pero izquierda reaccionaria. Porque además, ¿con qué legitimidad pueden negar quienes defienden ambos sistemas privilegiados un sistema semejante, por ejemplo, para Cataluña o para otras regiones de España? Obviamente, con ninguna, de ahí lo perjudicial que resulta el mantenimiento de ambos sistemas.

Hay quien ha venido a proponer que el sistema se extienda a todas las CCAA (17 cupos vascos para todos los españoles), lo cual es un imposible, dado que tal cosa rompería definitivamente la igualdad y haría inviable el Estado redistribuidor que muchos progresistas seguimos reclamando. Es indispensable alcanzar un sistema alternativo al que hoy tenemos, incorporar en él los principios de solidaridad, defensa del bien común y defensa del interés general como principios ineludibles y asumir como necesario por progresista que quienes más tienen, más deben aportar a la solidaridad ciudadana y territorial, justo lo contrario de lo que ocurre ahora. No se trata de que existan 17 o 19 cupos sino un país que funcione como tal: si defendemos la parcelación de nuestro territorio, ¿cómo vamos a ir a Europa a reclamar una sola política fiscal?

La propuesta de Plataforma Ahora se basa en los principios de solidaridad e igualdad y ausencia de privilegios fiscales basados en supuestos derechos históricos. Para ello, toca reformar la CE: no para abundar en la fragmentación del Estado sino para hacer de verdad de España un país de ciudadanos libres e iguales. Es cuestión, como siempre, de voluntad política. Y que mayoritariamente no la haya no puede ser excusa para aparcar el debate sino para justo lo contrario: algunos estamos dispuestos a azuzarlo y lograr de ese modo que más pronto que tarde seamos mayoría quienes defendemos la igualdad… y que a quienes defienden el mantenimiento de privilegios se les caiga la cara de vergüenza.

Autor: Gorka Maneiro
Fuente: http://www.larazon.es/blogs/politica/sin-temor-ni-temblor/y-por-que-no-17-cupos-y-por-que-no-la-igualdad-KP17184482

18 Dic 17

Atrapados por la desigualdad

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La recuperación económica se consolida en España, pero la brecha entre ricos y pobres aumenta porque el desempleo, la precariedad y los problemas de formación se han enquistado

Mar Cuba decidió hace tres años ser madre. Ella y el pequeño Leo viven en Vilagarcía de Arousa, a 30 kilómetros de Pontevedra, la distancia que Mar tiene que cubrir cada día para ir a trabajar. Leo, mientras tanto, la espera en la guardería. “Las madres solteras estamos en una situación de permanente riesgo laboral. Nuestras probabilidades de perder el empleo son mayores: cualquier imprevisto que tengamos en casa puede hacernos perder la jornada de trabajo y, a veces, eso puede conllevar el despido. Si eso ocurre, se pierde toda la economía familiar”.

Mar representa una de las caras de la desigualdad. Las familias monoparentales son quizá el colectivo que más pone de manifiesto los graves problemas que aún arrastra España ahora que la economía se recupera. Una trampa de la que es difícil salir. Incluso si el desempleo y los niveles de pobreza descienden, la desigualdad económica aumenta. La Comisión Europea sitúa a España entre los países cuya población presenta mayores diferencias de rentas. En la media de la UE, el 20% que más gana obtiene cinco veces más que el 20% que menos. En España, esa proporción se eleva hasta ligeramente por encima de seis veces y media. El dato deja a España a la cola de UE junto a Bulgaria, Grecia y Lituania. ¿Están los ciudadanos españoles tan mal como en esos países del furgón de cola? ¿Cómo ocurre esto pese a más de tres años de recuperación económica?

La actividad que se destruyó en torno a la construcción se ha recuperado por las exportaciones y el turismo. La hostelería y el comercio generan mucho empleo. Pero las exportaciones no son intensivas en mano de obra. Y eso explica que se hayan restablecido los niveles de riqueza pero con 1,7 millones de empleos menos. Según un estudio de Francisco Goerlich, del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, el desempleo explica hasta el 80% del incremento de la desigualdad vivida durante la crisis. O lo que es lo mismo, en ese 20% que menos gana se concentran muchos parados con pocos o ningún ingreso.

Es decir, la desigualdad no ocurre por un crecimiento desaforado de lo que ganan los de arriba, aunque estos se han visto favorecidos por la recuperación de la Bolsa. Según los expertos, se debe a que hay menos horas trabajadas en los colectivos de menos ingresos, bien sea por el desempleo, por la alta rotación de contratos o por el trabajo a tiempo parcial no deseado.

Enrique García lleva siete contratos temporales consecutivos. El que más tiempo le duró fueron unos tres meses. Enrique es de Madrid, tiene 55 años y antes de la crisis disfrutaba de un buen puesto de trabajo. “Estuve 10 años como comercial en una empresa grande de software. Tenía un salario fijo de casi 2.000 euros al mes y me pagaban todos los gastos. Me echaron después de haberme cogido una baja por depresión y me encontré en el paro a las puertas de la crisis”.

Enrique se embarcó en un negocio que le salió mal y, a partir de ahí, temporalidad y precariedad. “He trabajado como frutero, gasolinero, operador de telemarketing, repartidor, comercial a comisión en donde gastaba más de lo que me pagaban… De todo, y todo con contratos temporales y sueldos de unos 700 euros al mes”.

Su último trabajo fue una suplencia como conserje y bajo la promesa de hacerle un contrato fijo que jamás llegó. “Con esta edad es desesperante, porque yo me veo capacitado para trabajar y hacerlo bien, pero me resulta imposible incorporarme al mercado laboral”, lamenta.

El sistema de recolocación español da muy mala respuesta a casos como el de Enrique. Los servicios públicos de empleo son muy buenos administrando la prestación de paro. Pero después de una década de crisis siguen fallando en el reciclaje y la recolocación. Una vez en la trampa de la precariedad resulta muy difícil escapar. Y el problema más acuciante se da entre los que salieron de la construcción con edades como las de Enrique.

Antes sobraba trabajo

Efraim Medina llegó en el año 2001 desde Perú. Lo hizo a través de un convenio entre CC OO y un sindicato peruano que trajo a 50 trabajadores de la construcción. “Al principio sobraba el trabajo”, cuenta Efraim, de 47 años. “A los pocos meses de estar en España me llamaron de otra empresa y me hicieron un contrato fijo. Y enseguida de otra donde me mejoraron las condiciones”.

Pese a ello, Efraim era consciente de la fragilidad de su situación. “Nos explicaban que había un boom de la construcción y que, en cualquier momento, podía destruirse todo. Por eso sabíamos que, si llegaba una crisis, nosotros seríamos los primeros en caer”. Y así fue. La empresa donde estaba Efraim comenzó con retrasos en los pagos de salarios de dos y tres meses. “Nos decían que no tenían dinero, que lo sentían mucho pero que no podían pagar a tiempo. Así que me tuve que buscar la vida por otro lado”.

Efraim comenzó entonces a alternar la cola del paro con trabajos temporales pagados con un sueldo de 700 euros al mes. “Dicen que la economía se está recuperando, pero yo creo que esto no es una recuperación. Las condiciones son malísimas, cada vez peores, la gente está dispuesta a trabajar por cualquier cosa y las empresas se aprovechan de eso”, dice.

Muchos de sus amigos y compañeros han regresado a Perú. “Nos llaman y nos preguntan cómo está España. Y nosotros les decimos: pues igual”.

Castigo a los jóvenes

Las estadísticas dicen que la temporalidad se ceba todavía más con los jóvenes. Lo peor de la elevada rotación en el empleo es que impide que los trabajadores acumulen experiencia y productividad en una empresa. El proceso normal consistía en que un empleado joven empezase con peores condiciones pero las fuese mejorando conforme ganaba en productividad. Y cuando había acumulado una cierta experiencia, otra empresa intentaba ficharlo mejorando sustancialmente su salario. Este proceso se ha interrumpido con el abuso de la temporalidad.

Otro fenómeno que se ha acentuado con la crisis es la sustitución de trabajadores caros por otros más baratos. “En la banca se ha prejubilado a empleados que tenían sueldos de 60.000 euros para cambiarlos por otros que cobraban solo 20.000 euros”, explica una fuente del sector financiero.

Los que han mantenido el empleo durante la crisis han aguantado mejor. Y lo han conseguido gracias a un mercado laboral que protege mucho al indefinido y que, por tanto, concentra los ajustes de empleo en los temporales, completamente desprotegidos. Da igual el indicador que se tome, todos ponen de manifiesto que el ajuste en horas y salarios ha golpeado más a quienes perciben las rentas más bajas. Y los colectivos que aparecen peor son los trabajadores poco formados, jóvenes, inmigrantes y mujeres.

 Mar recuerda las dificultades que tiene que encarar todos los días: “Ser madre ya es complicado, ser madre sola es mucho peor. La desigualdad salarial entre hombres y mujeres ya no es que nos afecte a nosotras, es que perjudica a los niños. Con un solo sueldo que suele ser inferior al de los hombres tenemos que pagar todo”. Mar es intérprete de lengua de signos y trabaja en un colegio dando apoyo a alumnos que lo precisen. “Para nosotras, la promoción en una empresa es mucho más complicada. No podemos repartirnos tareas ni decidir trabajar más o menos horas. Por eso digo que solemos ser economías de riesgo”.

Algunos expertos señalan que las ayudas públicas en España están todas ligadas a haber tenido empleo. Cuanto más se ha trabajado, mayor la prestación de paro o la pensión. Se benefician los que más han trabajado y los mayores. Y en cambio existen pocas ayudas para las familias y los más necesitados. Todo esto se traduce en unas políticas públicas ineficaces a la hora de aliviar el problema, como señalaba un estudio reciente de la Comisión Europea.

La situación pinta mal para esos colectivos, entre los que está el caso de Mar. Ahora bien, España ha dispuesto de algunas redes de protección que han atenuado el golpe entre los españoles y que alejan su situación de la de países como Bulgaria, Grecia o Lituania. Según datos del BCE, España acumula una riqueza media mayor que la de Alemania, Francia o Italia gracias a que contamos con más patrimonio, sobre todo en vivienda. Aunque sea sorprendente, los españoles que están en la franja baja de ingresos tienen más patrimonio que los alemanes en igual situación. Además, en España la crisis ha provocado una reagrupación familiar que ha amortiguado el impacto en el consumo. “Mientras que las familias más favorecidas redujeron el consumo total del hogar un 17,2%, el gasto de los hogares más desfavorecidos disminuyó solo un 7,6%”, subraya un informe de BBVA Research. Esto es: mientras que la desigualdad en ingresos creció, la desigualdad en consumo descendió gracias a las ayudas de las familias.

De hecho, España presenta menores tasas de pobreza absoluta, entendida como privación de cosas básicas, que la media de la UE. Las diferencias entre los de arriba y las rentas intermedias tampoco resultan elevadas. Es más, la retribución por estar formado es más baja en España que en otros países del entorno. Y, desde luego, no hay un segmento de población extremadamente rica, el famoso 1% o 10% como ocurre en Estados Unidos o Reino Unido.

Un mercado dual

Sin embargo, en España sí que existe un mercado laboral de dos carriles entre formados y no formados cuya brecha se está ampliando. Un análisis de María Jesús Fernández, de Funcas, detecta que el 58% del empleo creado durante la recuperación ha sido de formación alta. Sin embargo, el resto no lo es. De ahí la polarización. Y el estudio arroja una conclusión todavía más relevante: solo el 11% de los empleos creados entre 2014 y 2016 fueron ocupados por gente con escasa formación. Ese es el colectivo que se está quedando atrás: los trabajadores de baja cualificación.

“La dispersión salarial es difícil de corregir en tanto que haya muchos trabajadores con baja formación. Es difícil tener salarios altos con una productividad baja. Eso solo ocurrió durante la burbuja”, explica Jorge Onrubia, profesor de la Complutense e investigador de Fedea.

El economista de BBVA, Rafael Doménech, sostiene que “gran parte de la desigualdad de rentas procede de la desigualdad de capital humano, y la desigualdad de capital humano se explica por el fracaso escolar”. Para colmo de males, se ha desarrollado poco la formación de grado medio, y este círculo vicioso se retroalimenta aún más por la interacción con la globalización y un progreso técnico que requiere muchas habilidades.

Por eso, la igualdad de oportunidades en la educación debería ser prioritaria. Sin embargo, un informe de BBVA sobre desigualdad detecta que España presenta una menor movilidad social que otros países avanzados. Se da una mayor relación entre los ingresos de los padres y los que tienen los hijos, y eso podría perpetuar la desigualdad. “Llama la atención que en España no se esté prestando más atención a la reforma de la educación para romper estas dinámicas”, concluye Onrubia.

Autor: Antonio Maqueda y Nacho Carretero
Fuente: https://elpais.com/economia/2017/12/09/actualidad/1512844379_448525.html