¡Españoles! ¡A las cosas, a las cosas!.

Publicado por el 31/12/2017. Categoría: Opinión

En 1939 en La Plata (Argentina), el gran intelectual español Ortega y Gasset decía esa frase no dirigida a los españoles sino a   los argentinos. Y añadía: “Déjense de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcisismos”. Y añado de mi cosecha, en traducción muy libre: “Déjense de milongas, hay mucho trabajo por delante, muchos problemas que resolver”.

Me he permitido este atrevimiento de utilizar esa célebre cita por entender que esa frase del gran filósofo puede ser válida y de utilidad para España y los españoles, aquí y ahora.

No hay duda para cualquier observador desapasionado aquí ( si es que queda alguno),de que en los recientes meses, a raíz del empeoramiento de la (eterna)cuestión del separatismo catalán, el panorama político y social, incluso el económico, ha sido ocupado por esas cuestiones personales que cita Ortega, dificultando, incluso impidiendo, el trabajo colectivo en lo que más importa y preocupa a la gran mayoría de los ciudadanos desde su empleo hasta el funcionamiento de la administración de justicia, la sanidad pública, la violencia de género o la creciente desigualdad personal en  riqueza, renta y oportunidades, la permanente corrupción. Échese un vistazo a los programas electorales en estas elecciones catalanas y verán el “gran vacío” en propuestas concretas. Todas esas que faltan y algunas más son “las cosas” que hay que encarar cuanto antes y seriamente para ser un país de verdad respetable y respetado. Grande , difícil y urgente tarea a llevar por los dirigentes políticos legitimados democráticamente y con la imprescindible colaboración y el respaldo de la parte de la ciudadanía que quiera “dejarse d milongas”, que sin duda la habrá. Y por supuesto siempre dentro del respeto al marco de la ley y de las opiniones diferentes. O sea, democráticamente. Aquí no caben ya aventurerismos narcisistas ni seudorrevolucionarios.

Lo primero y más urgente, terminar de cerrar la etapa final en Cataluña, léase formar un gobierno que una y que no separe más y que supere cuanto antes los graves daños del infantilismo (por decirlo suavemente, mejor se podría decir “la maldad”) independentista. Tarea dificilísima y no apta para narcisos ni fanáticos “cabezascalientes”o sea “termocéfalos”. Alguno/s habrá.

Pero, más difícil todavía, hay muchas más “cosas” a las que prestar atención. En estos años recientes en nuestro país han crecido gravemente las desigualdades económicas y por lo tanto las sociales y de oportunidades. La corrupción mediante diversas formas parece ya como algo enquistado y “normal”  en el comportamiento de los más poderosos y “listos” con totalmente insuficientes respuestas tanto políticas como  judiciales. Su impacto directo  es demoledor en el resto, mayoritario, de la sociedad. Tema por lo tanto gravísimo y urgente en el que hay que enfrentar intereses poderosos. Tema por lo tanto, como siempre en la historia de cualquier sociedad, de lo que se llama acumulación de Poder, con mayúscula. La clave de toda reforma auténtica, no meros retoques de fachadas.

Es lo que hace falta también para revertir la creciente desigualdad aumentada estos años (no solo en España sino en todo el mundo, impulsada por el pensamiento dominante).Un ejemplo actual: no basta aumentar (si se cumplen determinados requisitos difíciles) los mínimos salariales sino también los salarios medios, es decir todos, cerrando las grandes diferencias existentes entre los extremos.

Como también es necesaria una mejora de los servicios públicos lo que demanda mayor y más equitativa recaudación tributaria, requisito imprescindible de mayor eficacia y equidad económica y social. Y decisión para enfrentar a los poderosos. Siempre el tema del Poder.

Y queda la “cosa” para muchos más importante y más urgente: la imprescindible reforma de la Constitución. Pero hay que saber que muchos dicen eso cuando lo que  quieren decir es que hay que encontrar acomodo para Cataluña. La famosa “conllevanza” orteguiana. Iniciar esa reforma sin un mínimo consenso de los constitucionalistas y con el rechazo frontal de los “indepes” es un riesgo altísimo pues es entrar en un camino del que no se sabe el final. Lo que mejor se sabe hoy es que hay muchos, cada vez más seguramente, que no quieren integrarse sean con las condiciones que sean. Están en otra galaxia. Lo hecho por el gobierno Rajoy en el asunto clave del tránsito del catalanismo-nacionalismo moderado al separatismo: nada, salvo mirar a otra parte. O lo que hicieron y siguen haciendo partidos estatales como el PSOE: Ceder y pactar lo que sea olvidando que cuando se pacta con los nacionalistas  (hoy ya, separatistas), son estos los que siempre ganan. En suma, este de la reforma constitucional es el asunto más complejo y que más tiempo de maduración requiere. Entre la receta de la conllevanza y la frase atribuida al general Espartero de que “hay que bombardear Barcelona cada cincuenta años” hay, seguro, otras opciones. Hay que encontrarlas cuanto antes entre esas “cosas” a hacer. Es urgente.

Nota final optimista: ¡¡¡Feliz año 2018 a mis lectores!!!

Autor: Luis de Velasco
Fuente: https://www.republica.com/el-replicante/2017/12/26/espanoles-a-las-cosas-a-las-cosas/#

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