13 Dic 17

Plataforma Ahora asiste hoy al Congreso de los Diputados para defender la reforma de la Ley Electoral

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  • Se trata de una iniciativa que parte de la Plataforma por un Voto Igual que acoge a varios colectivos y partidos políticos, entre los que se encuentra Plataforma Ahora

 

  • El portavoz de Ahora, Gorka Maneiro, ha destacado que “desde Plataforma Ahora somos partidarios de ir más allá y reformar la CE”

 13 de diciembre de 2017– Plataforma Ahora asistirá esta tarde, a las 17 horas, al Congreso de los Diputados a defender una ley electoral justa. Una propuesta, acordada entre varios colectivos, liderada por Plataforma por un Voto Igual.

Entre otras propuestas, defenderán la igualdad para los ciudadanos en el acceso a las elecciones. En este punto son partidarios de la defensa de una ley electoral justa que contemple la eliminación de firmas, ya que, tal y como refleja el borrador del documento, su exigencia es innecesaria y contraria a la pluralidad democrática. Asimismo, desde Plataforma Ahora destacan la propuesta de sustitución de la subvención para envío postal por el envío de un único sobre a todo el censo electoral con información de todas las candidaturas.

Por otra parte, otra de las propuestas que será defendida es la igualdad ciudadana a la hora de votar. Una iniciativa para la que se propone que se derogue el ruego del voto, que se envíe toda la documentación necesaria para votar antes del vigésimo noveno día posterior a la convocatoria, que se amplíe el plazo de voto hasta el día de las elecciones y que se retrase el escrutinio general al octavo día tras las elecciones.

Otro de los epígrafes que contempla esta reforma está dirigido a la igualdad en el valor del voto y sobre lo que se propone la eliminación total de la barrera electoral del 3 por ciento, la implantación de listas desbloqueadas y que el reparto en cada provincia se realice dividiendo los votos válidos por el numero de escaños en cada provincia y asignando a cada partido los escaños que le correspondan por redondeo al más próximo.

En este sentido, Gorka Manerio, portavoz de Plataforma Ahora, ha manifestado que “somos partidarios de ir más allá y reformar la CE”. En este sentido, destaca que “la reforma constitucional es necesaria para implantar la circunscripción electoral única, las listas abiertas y la imposibilidad de acumular más de un cargo público”.

Sin embargo, hacía referencia a la propuesta que se debate esta tarde, diciendo que “es una propuesta de consenso que no implica reforma constitucional”. Al hilo de esto, apuntaba que “los principales partidos políticos se negarán, ya que lo que pretenden no es mejorar la participación electoral sino defender su particular corralito”.

 

 

 

 

13 Dic 17

Una decena de entidades reclaman educar a alumnos “sin sufrir ningún tipo de adoctrinamiento político”

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Aunque los bloques soberanista y constitucionalista polarizan la camapaña electoral también hay espacio para las reivindicaciones en materia educativa. Una decena de entodades han enviado una carta y un manifiesto a a todas las formaciones políticas que concurren a las elecciones autonómicas en la que reclaman un posicionamiento público sobre los derechos lingüísticos tanto en el ámbito de las Administraciones Públicas y de las relaciones privadas, además de en el ámbito educativo.

En concreto, las entidades Asamblea por la Escuela Bilingüe (AEB), Asociación por la Tolerancia (AT), Convivencia Cívica Catalana (CCC), España i Catalans (EiC), Impulso Ciudadano (IC), Plataforma Ahora (PA), Profesores por el Bilingüismo (APB), Sindicato Acción por la Mejora de la Enseñanza Secundaria (AMES), Abogados Catalanes por la Constitución y Acción Cultural Miguel de Cervantes, reclaman a los partidos que gobiernen tras el 21-D que se garantice “la libertad lingüística o derecho de opción del ciudadano sin ningún tipo de discriminación o dificultad para el ejercicio de este derecho en el uso y relación con todas las Administraciones Públicas en Cataluña”.

También piden que la administración educativa “permita la libre elección de los padres del castellano o catalán, o ambas, como lengua vehicular para sus hijos en la educación obligatoria de acuerdo con el modelo de conjunción lingüística o bilingüismo integral escolar” así como que los padres tengan libertad de elección “de lengua de comunicación entre los padres y los centros escolares”. Además, reclaman que “los alumnos reciban los contenidos de las diferentes etapas de la educación obligatoria sin sufrir ningún tipo de adoctrinamiento político”.

Las asociaciones también reclaman suprimir “las multas o sanciones por motivos lingüísticos y garantizar el derecho a la libertad de elección de las lenguas oficiales en el ámbito privado” así como “arantizar el uso de las dos lenguas oficiales en los medios públicos de comunicación y la libertad en los medios privados” o que se aplique “el mismo régimen de libertad lingüística para el aranés en el Valle de Arán”.

Autor: Germán González
Fuente: http://www.elmundo.es/cataluna/2017/12/11/5a2ecffd268e3e05118b45a4.html

12 Dic 17

Plataforma Ahora reclama a las instituciones catalanas respeto a la libertad lingüística

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  • Plataforma Ahora ha firmado un manifiesto, junto con una decena de asociaciones, en el que se reclama unas instituciones catalanas respetuosas con el bilingüismo
  • Este manifiesto, en el que los firmantes han concretado sus postulados en relación con los derechos lingüísticos tanto en el ámbito de las Administraciones Públicas y de las relaciones privadas, ha sido enviado a todas las formaciones políticas que concurren a las elecciones autonómicas

Ante la convocatoria electoral del próximo 21 de diciembre, las asociaciones abajo firmantes han enviado a todas las formaciones políticas que concurren a las elecciones autonómicas una carta y un manifiesto concretando sus postulados en relación con los derechos lingüísticos tanto en el ámbito de las Administraciones Públicas y de las relaciones privadas.

En aras de la claridad, imprescindible en un proceso electoral, han solicitado a los principales dirigentes de las candidaturas proclamadas un posicionamiento público y explicito de cara al votante sobre los postulados del manifiesto que se concretan en:

  1. Garantizar la libertad lingüística o derecho de opción del ciudadano sin ningún tipo de discriminación o dificultad para el ejercicio de este derecho en el uso y relación con todas las Administraciones Públicas en Cataluña.

  1. Garantizar que la Administración Educativa permita la libre elección de los padres del castellano o catalán, o ambas, como lengua vehicular para sus hijos en la educación obligatoria de acuerdo con el modelo de conjunción lingüística o bilingüismo integral escolar.

  1. Permitir la libre elección de lengua de comunicación entre los padres y los centros escolares.

  1. Asegurar que los alumnos reciban los contenidos de las diferentes etapas de la educación obligatoria sin sufrir ningún tipo de adoctrinamiento político.

  1. Suprimir las multas o sanciones por motivos lingüísticos y garantizar el derecho a la libertad de elección de las lenguas oficiales en el ámbito privado.

  1. Garantizar el uso de las dos lenguas oficiales en los medios públicos de comunicación y la libertad en los medios privados.

  1. Aplicar el mismo régimen de libertad lingüística para el aranés en el Valle de Arán.

Asociaciones firmantes:

Asamblea por la Escuela Bilingüe (AEB), Asociación por la Tolerancia (AT), Convivencia Cívica Catalana (CCC), España i Catalans (EiC), Impulso Ciudadano (IC), Plataforma Ahora (PA), Profesores por el Bilingüismo (APB), Sindicato Acción por la Mejora de la Enseñanza Secundaria (AMES), Abogados Catalanes por la Constitución y Acción Cultural Miguel de Cervantes.

10 Dic 17

¡Es la ciudadanía, estúpidos!

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Fernando Savater ha vuelto para regalarnos un panfleto indispensable por didáctico, divertido y emocionante donde explica los males del separatismo que pretende romper la unidad cívica de España: “Contra el separatismo”, donde “sin complejos ni miramientos, defiende la sede histórica de nuestros derechos: lo que aún se llama España”, frente a los independentistas catalanes que pretenden levantar muros entre conciudadanos y romper nuestra ciudadanía compartida. Fernando Savater defiende desde la primera palabra hasta la última que lo progresista no es disgregar o separar sino unir a los ciudadanos en torno a un proyecto común… frente a lo maligno de todo separatismo: “el diablo es, etimológicamente, el separador, dia-bolum, el que desune y rompe lazos establecidos. La tarea diabólica es la fechoría antihumanista por excelencia, separar a los que conviven juntos y obligarlos a detestarse unos a otros, a alejarse: sembrar la discordia y el desgarro de los corazones”.

En el libro, de menos de 100 páginas, Fernando Savater resume las razones fundamentales para oponerse a los separatistas… y para defender, en coherencia, la unidad cívica de España, garantía de nuestros derechos ciudadanos y de la convivencia pacífica entre quienes, cada cual con sus deseos, anhelos y múltiples identidades, compartimos espacio cívico y leyes comunes que a todos nos afectan y nos igualan.

El libro, lleno de citas y el clásico sentido del humor de Fernando, nos hace reír, nos hace pensar y nos hace llorar, como cuando, al explicar las razones para volver a escribir un libro, apunta esa razón que le toca el corazón y el sentimiento: recuerda a su mujer fallecida apenas hace dos años y promete que “nadie la echará nunca de allí (Cataluña), ni a ella ni a los que son como ella, mientras yo pueda seguir luchando”. Es, sin duda, el Fernando Savater humano que lo invade todo y a nadie deja indiferente.

 Fernando distingue el nacionalismo, con el cual se puede convivir mejor o peor “con algo de paciencia y sentido del humor”, de los separatistas, con quienes “no hay más arreglo posible que obligarlos a renunciar a sus propósitos”. “El separatismo no es una opinión política o un ensueño romántico, como el nacionalismo, sino una agresión deliberada, calculada y coordinada contra las instituciones democráticamente vigentes y contra los ciudadanos que las sienten como suyas sin dejar por ello de considerarse catalanes”.

Fernando critica a los intelectuales españoles, cuyo papel en muchos casos califica de “pura pastelería”, y a quienes siempre prefieren mantenerse en un punto neutral cuando la situación requiere mojarse y tomar partido: “nada de compromisos salvo con los que no quieren comprometerse con nada”, continuando de ese modo su larga trayectoria de rechazo a la postura de quienes anteponen el bienestar particular al compromiso cívico que caracteriza al ciudadanos comprometido. Frente a quienes defienden beatíficamente que “hay que llevarse bien, charlar amigablemente sobre cualquier cosa y no llegar nunca el enfrentamiento”, Fernando vuelve a mojarse y a hablar claro, aportando argumentos de peso para ser mejores ciudadanos y, por lo tanto, ciudadanos más comprometidos con la denuncia valiente de los males que a todos nos afectan, condición sine qua non para, a continuación, resolverlos.

“E pluribus, unum: con los muchos, formar uno. Nos reunimos por necesidad, para asumir retos que no podríamos afrontar solos”. Es decir, que es mejor vivir juntos que separados y derribar fronteras que levantarlas. Y resalta el surgimiento de la idea de ciudadanía moderna: “nace así, a tientas, a trancas y barrancas, la virtud política que caracteriza al ciudadano demócrata: la isonomía, la aceptación de la ley igual para todos, junto al ser capaces de persuadir y ser persuadidos, o sea, el debate que la establece y puede cambiarla”. Porque, “una vez aceptada la ley común, cada cual es libre de buscar la excelencia o la felicidad como desee”, en brillante alegato de la comunidad política que permite a los ciudadanos ser iguales en derechos y obligaciones pero también libres.

Al ciudadano “nadie podrá arrebatarle su derecho de ciudadanía que le faculta para decidir junto con los demás, pero él tampoco podrá prohibir ese derecho a nadie ni prohibir a otros tomar decisiones sobre las cuestiones generales del país que afectan a todos”, justo lo que han pretendido y pretenden los separatistas catalanes y los bienquedantes, despistados o perezosos intelectuales: decidir el modelo territorial de España, la reforma de la Constitución o el futuro del país por su cuenta y riesgo y contra el resto, saltándose además el ordenamiento jurídico vigente. Y es que “la ciudadanía democrática moderna no la da el terruño en que se vive sino la aceptación de una ley común”. Y defiende, claro, la descentralización autonómica, dado que “los Estatutos de Autonomía son la forma de administrar la diversidad de situaciones geográficas, económicas y de otra índole que se dan dentro de la nación que compartimos”… pero “no el permiso para despedazarla”.

Fernando Savater apunta las siete razones fundamentales por las que el separatismo es un achaque político que hay que evitar y combatir: es antidemocrático, es retrógrado, es antisocial, es dañino para la economía, es desestabilizador, crea amargura y frustración y crea un peligroso precedente. Y tras las siete razones, nos regala diez estocadas políticas en forma de artículos ya publicados que no dejarán indiferente a nadie.

Sin duda, nos encontramos ante una nueva joya, la penúltima obra maestra de Fernando Savater. ¡Es la ciudadanía, estúpidos!, nos viene a decir.

Autor: Gorka Maneiro
Fuente: http://diario16.com/la-ciudadania-estupidos/

9 Dic 17

Los principios de la socialdemocracia siguen siendo necesarios

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Conversación tranquila de @jmfrancas con Gorka Maneiro (@Gorka_Maneiro), portavoz de Plataforma Ahora.

Yo: Gorka, ¿qué es la ‘Plataforma Ahora’?

Gorka Maneiro: La Plataforma Ahora es una plataforma ciudadana que pretende recuperar para España una izquierda cívica, universalista e igualitaria, es decir, progresista. Y articular una alternativa política socialdemócrata, regeneradora, laica y europeista, alternativa a los corruptos y a los recortadores sociales pero también a los nacionalistas que pretenden romper España.

Yo: Trabajo tendréis. ¿Qué le falta a la izquierda española?

Gorka Maneiro: Recuperar algunos de sus principios que siempre la caracterizaron: es decir, abandonar la defensa de la identidad y su compadreo con los nacionalistas y defender los principios de la igualdad, la fraternidad y la solidaridad.

Yo: Pero hasta Manuel Valls, el ex premier francés, da a la socialdemocracia por muerta…

Gorka Maneiro: Los principios de la socialdemocracia siguen siendo necesarios: defensa del Estado del Bienestar, defensa de lo público, Sanidad, Educación, redistribución y atención a los que peor lo están pasando. Los partidos socialdemócratas deben recuperar esos principios en lugar de definitivamente abandonarlos.

Yo: ¿Cómo explicas la deriva de nuestra socialdemocracia al nacionalismo?

Gorka Maneiro: En determinadas partes de España, por un supuesto puñado de votos y por ignorancia, mala fe o pereza intelectual, decidieron abrazar los postulados nacionalistas en lugar de defender la igualdad y la unidad cívica de España. Hay que explicar que defender el interés general y el bien común es profundamente progresista, como lo es defender la unidad cívica de España, garantía de nuestros derechos.

Yo: De todos modos, dicen que como muchos de los postulados socialdemócratas ya se han incorpora al acervo político universal, por eso está en crisis, ¿piensas tu eso?

Gorka Maneiro: Yo creo que quedan muchos postulados socialdemócratas que hay que seguir reivindicando.

Yo: ¿Cuáles son los siguientes pasos de ‘plataforma ahora?

Gorka Maneiro: Seguir creando nuestras estructuras territoriales y continuar nuestro proceso de expansión para que cada vez más gente nos conozca y podamos seguir explicando nuestras ideas esenciales. Este mismo sábado tenemos un acto en la Fundación Diario de Madrid con presencia de Savater, Francesc de Carreras, David Ortega, Fernando Jauregui o Teresa Freixes, entre otros.

Yo: Parece que en España vamos a una reforma constitucional. ¿que reformas propondrías?

Gorka Maneiro: Una reforma constitucional para que haya más igualdad, no menos, para defender el interés general y no para tratar de contentar a los nacionalistas, para reformar la ley electoral, para despolitizar la Justicia o para suprimir los privilegios fiscales vascos (Concierto Económico) y navarros (convenio).

Yo: Gorka, ¿el acto de este sábado en Madrid es de entrada libre?

Gorka Maneiro: Si. Gorka Maneiro: Empieza a las 11.

Yo: Tienes la dirección, parece de lo más interesante…

Gorka Maneiro: Calle Larra 14.

Yo: Muchas gracias Gorka, allí estaré.

Gorka Maneiro: Además, daremos el I Premio Ahora a los Jóvenes de Sociedad Civil Catalana por su extraordinaria defensa de la democracia en Cataluña y en toda España. Gracias!!

Yo: Gracias a ti, hablaremos.

Fuente: Josep Maria Francàs Porti
Autor: http://www.azperiodistas.com/los-principios-de-la-socialdemocracia-siguen-siendo-necesarios/2575

8 Dic 17

Adoctrinar

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El adoctrinamiento en las escuelas catalanas es controvertido porque no es fácil de medir

Es frecuente, en los últimos meses, que a los catalanes nos hagan la siguiente pregunta: ¿Qué pasa en Cataluña porque no entiendo nada?

Para llenar este vacío de conocimiento y con el propósito que comiencen a comprender la situación catalana propongo siempre dos actividades imprescindibles. En primer lugar, les invito a pasar una semana en mi casa de Barcelona a condición de que escuchen y vean mañana, tarde y noche las radios y televisiones en catalán, no solo las emisoras públicas, sino también las privadas, incluidas las desconexiones catalanas de aquellas que son de ámbito nacional.

Después, si han sido capaces de aguantar estoicamente esta tortura, les invito a leer con detenimiento el documento denominado “La estrategia de recatalanización”, publicado íntegramente por “El Periódico de Cataluña” con fecha 28 de octubre de 1990, hace 27 años, fácilmente encontrable en internet. Se trata del programa básico para la “construcción nacional” de Cataluña, sin duda auténtico, visto desde hoy, pues todo lo que en él se dice se ha ido cumpliendo.

La semana pasada hubo un debate en el Congreso sobre el adoctrinamiento en las escuelas catalanas. El tema es controvertido sobre todo porque no es fácil medir y demostrar la influencia real sobre las conciencias de niños y adolescentes, ni lo que se enseña en las aulas.

Pero el documento mencionado puede aportar pruebas fehacientes de las intenciones de los sucesivos gobiernos nacionalistas sobre diversos ámbitos ordenados en epígrafes: pensamiento (¿?), enseñanza, universidad e investigación, medios de comunicación, entidades culturales y de ocio, mundo empresarial, proyección exterior, infraestructuras y Administración. En cada uno de estos apartados, se establecen primero los objetivos y después las actividades fundamentales para alcanzarlos.

Imposible resumir las propuestas en el ámbito de la enseñanza solo aportaremos unas píldoras. El objetivo general es “impulsar el sentimiento nacional catalán de los profesores, padres y estudiantes”. Y, entre otras, se establecen las siguientes actividades fundamentales:

– “Catalanización de los programas de enseñanza. Análisis previo y aprobación del contenido por parte de personas responsables y de confianza”.

– “Reorganización del cuerpo de inspectores de forma y modo que vigilen el correcto cumplimiento de la normativa sobre la catalanización de la enseñanza. Vigilar de cerca la selección de este personal”

– “Incidir en las asociaciones de padres, aportando gente y dirigentes que tengan criterios nacionalistas”.

– “Velar por la composición de los tribunales de oposición”.

Puede ser que no se adoctrine en las escuelas catalanas, como parece resolvió una mayoría del Congreso. Pero, en todo caso, la intención de adoctrinar estaba muy clara hace ya 27 años: quizás así se empiece a entender todo lo demás. Vayan a internet y lean el documento completo. Se asombrarán.

Autor: Francesc de Carreras
Fuente: https://elpais.com/elpais/2017/11/28/opinion/1511893262_366550.html

7 Dic 17

“En España no hay presos políticos. Nos sentimos insultados”

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Tres presos, torturados y exiliados durante el franquismo, alzan la voz en Bruselas contra la “campaña de desprestigio hacia la democracia española”.

Quieren alzar la voz porque conocen bien lo que supone sufrir en sus propias carnes la persecución de la dictadura franquista. Hartos de escuchar comparaciones de la España actual con el franquismo a cuenta del conflicto catalán, tres presos, torturados y exiliados durante la dictadura han llegado a Bruselas para denunciar que en “España no existen presos políticos”.

Invitados por la eurodiputada de UPyD Maite Pagazaurtundúa, los tres presos del franquismo afirman querer “salir al paso de la campaña de desprestigio hacia la democracia española que están llevando a cabo el presidente y consejeros del legalmente cesado gobierno de Cataluña”.

Teo Uriarte (Sevilla, 1945) fue encausado en el denominado Proceso de Burgos y condenado en 1970 a dos penas de muerte y 60 años de prisión. En 1977 el gobierno de Adolfo Suárez liberó a Uriarte y fue enviado a Bruselas. Uriarte impulsó la disolución de una de las escisiones de ETA. Hasta 2012 vivió protegido con escolta ante la amenaza de ETA.

Iñaki Viar Echeverria (Bilbao, 1945) fue detenido en 1969 y condenado a 20 de prisión por terrorismo y 3 años más por desórdenes públicos. Pasó ocho años en la cárcel. Fue liberado tras la promulgación de la Ley de Amnistía en 1977. Psiquiatra y psicoanalista, ha sido profesor de la Universidad del País Vasco.

Javier Elorrieta (Sestao-Vizcaya, 1948) fue detenido y torturado en 1968. Tras ser condenado a ocho meses de cárcel por el Tribunal de Orden Público, se exilió en Francia en 1971 y permaneció allí hasta finales de 1976. Periodista, poeta y columnista, se dedicó a la política activa de la mano del PSOE. Fue fundador del Foro de Ermua y posteriormente participó activamente en la Fundación para la Libertad.

El HuffPost ha mantenido una conversación con ellos antes de la presentación de su manifiesto en el Parlamento Europeo.

Ustedes han sido presos políticos. ¿Hay ahora presos políticos en España?

Javier Elorrieta. Claro que no, en España no hay presos políticos… Hemos decidido titular nuestro manifiesto “En España no hay presos políticos” para no andarnos con sutilezas.

Iñaki Viar Echevarria. Es una infamia. Quienes dicen que en la España de 2017 hay presos políticos lo hacen para desprestigiar la democracia española y el Estado de Derecho. Una forma más de tratar de lograr sus objetivos nacionalistas. Además, no es verosímil. ¿En qué dictadura del mundo se puede decir libremente que hay presos políticos? Si España fuera una dictadura dirían estas cosas e irían a la cárcel. Si pueden decir que aquí hay presos políticos falseando la verdad es porque estamos en una democracia. En una dictadura lo que no se puede decir es que es una dictadura.

Teo Uriarte. La mayor parte de nosotros que pasamos por la cárcel en tiempos del franquismo nos sentimos insultados por Puigdemont y sus consejeros, que se consideran presos políticos y exiliados. ¿Pero éstos saben de verdad lo que era ser un preso político? Recuerdo mi estancia: Comer de rancho, una visita cada tres meses con la familia, durante años sin abogado, con unas condiciones sanitarias durísimas. ¡Son unos indignos!

¿Se ha explicado poco lo que fue el franquismo como para que ahora haya quien pueda ver similitudes con la situación actual?

Javier Elorrieta. No se ha explicado poco. Hay una cantidad enorme de libros y análisis sobre el franquismo…

Teo Uriarte. Pero ha habido poca comunicación. Los partidos y quienes tenían que explicar lo que fue la transición han sido muy limitados en sus discursos. El problema de España que ahora lo estamos pagando con Cataluña es que el discurso político ha sido bastante ajeno a los partidos políticos. De política en España no se habla. Solía decir a los amigos: tendremos que volver a la cárcel para volver a hablar de política.

Iñaki Viar Echevarría. Yo sí que creo que se ha explicado poco. No es nada fácil explicar lo que es una dictadura. En España los menores de cuarenta años, en realidad los menores de 50 porque no tenían uso de razón, no han vivido en una dictadura. Explicárselo no es fácil. Lo siniestro que era, sobre todo para quienes luchaban contra ella. Saber que cualquier noche podían venir a detenerte. Que si sonaba el timbre a las cinco de la mañana no era el lechero, como en la famosa frase de Churchill, sino que era la policía y te podían torturar. Los más jóvenes es difícil que lo puedan entender ahora, aunque lo hayan visto en películas. No es fácil trasladar la sensación de falta de libertad y sobre todo de vivir con temor.

¿Por qué han decidido venir a Bruselas a presentar su manifiesto en el Parlamento Europeo?

Iñaki Viar Echevarría. Puigdemont ha venido a Bruselas diciendo que huye de las leyes antidemocráticas de España. Pues nosotros estamos aquí para afirmar que es mentira. Que España es un país democrático y que él huye de un sistema democrático. Queremos dejar claro que no hay presos políticos. Nosotros somos los últimos presos políticos del franquismo que salimos con la ley de amnistía en 1977 y después no ha habido más.

Teo Uriarte. Queremos contrarrestar la mala propaganda… Que los tres que estamos aquí, que fuimos a la cárcel en el franquismo, tengamos que salir a defender la democracia en España tiene narices.

Javier Elorrieta. Queremos denunciar la campaña de desprestigio hacia la democracia española que están llevando a cabo el presidente y consejeros del legalmente cesado gobierno de Cataluña.

No solamente los independentistas catalanes consideran que hay presos políticos. Podemos, el partido de Pablo Iglesias, también lo ha sugerido. ¿Les parecen frívolas estas comparaciones con el pasado?

Teo Uriarte. No es frivolidad. Es profundísima ignorancia. Se iban a enterar ellos lo que valía un peine con las declaraciones que muchas veces hacen. Para justificar una opción antisistema tratan de poner al mismo nivel la dictadura franquista con la democracia española, algo absolutamente falaz.

Javier Elorrieta. Conocen poco lo que ha sido el franquismo. Son ignorantes. Voy a contar una anécdota. Yo era un mocoso de 19 años cuando entré en la cárcel. José María Junqueras Rubio –me consta que después le trataron de asesinar junto a Melitón Manzanas– participó en mis primeras sesiones de palizas. Me metieron en el “hostiadero”. Me dijeron: chaval, ¿has oído que aquí se machaca? ¿Has oído que aquí se tortura? Pues eso que has oído es verdad… Que se lo cuenten a Pablo Iglesias. ¿Cómo podemos tener nosotros al recordar menos carga de odio que quienes no han sufrido todo aquello?

Teo Uriarte, usted estuvo también aquí en Bélgica en condiciones bien diferentes a las que tiene Puigdemont. ¿Qué le parece que el expresdient diga que se encuentra en Bélgica porque sufre persecución política?

Teo Uriarte. Nosotros teníamos veinte dulces añitos. Éramos más coherentes. Sabíamos que nos caía la de Dios. Teníamos que aguantarlo. Este salió a la calle en Bilbao, este volvió de Francia. A mí me mandaron aquí a Bélgica y al mes me escapé de nuevo a seguir con la broma clandestina. Teníamos un compromiso con lo que decíamos. Estos dicen. Nos equivocamos. No estábamos en condiciones para hacer esto. Y ahora aceptamos el 155 pero no renunciamos a nuestros fines. Hombre por dios dedicaros a la religión, no os dediquéis a la política. Los viejos del lugar alucinamos. Si has metido la pata, a lo hecho pecho.

Autor: Carlos Carnicero Urabayen
Fuente: http://www.huffingtonpost.es/2017/11/29/en-espana-no-hay-presos-politicos-nos-sentimos-insultados_a_23291973/

6 Dic 17

El Cupo vasco es inconstitucional

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El Concierto está recogido en la Constitución, pero esta prohíbe que las diferencias entre comunidades autónomas impliquen privilegios económicos o sociales como los que en la práctica otorga el opaco cálculo de la compensación anual

Me van a permitir que comience mi exposición con dos brochazos de trazo grueso. El primero, las Leyes Quinquenales de Metodología para la determinación del cupo contienen, en forma de anexo,una grosera cifra global del importe de las competencias asumidas por el País Vasco y de las compensaciones a aplicar por otros conceptos, de las cuales resulta el cupo líquido a abonar. Pues bien, nadie ha sido nunca capaz de explicar de dónde salen esas cifras, es decir, cómo y por qué se han valorado así las competencias (no se dice ni cuáles son) y no en otra cifra diversa. Es un cálculo que todos los expertos definen como totalmente opaco. Resulta así que el Congreso aprueba mansamente cada cinco años un cálculo que no lo es tal, unas cifras que no están explicadas y menos justificadas, que sólo los Gobiernos de Vitoria y Madrid saben de dónde han salido. Sorprendente, ¿no?

Pero, segundo apunte, resulta además que estas Leyes del Cupo se aprueban por un procedimiento de lectura única que no permite discutirlas ni enmendarlas sino sólo votarlas sí o no. Recordará el lector que ese procedimiento es el que la mayoría del Parlament de Catalunya decidió aplicar en septiembre pasado a las leyes de desconexión y referéndum, siendo acusado por ello de haber violado los derechos de la minoría al examen y discusión reposada de los proyectos de ley. Pues eso mismo es lo que se hace en Madrid con las Leyes del Cupo, aunque una minoría se oponga. Tramitar sin explicación ni debate una norma basada en un cálculo que nadie entiende. Más sorprendente aún, ¿no?

Dado que la forma en que ha sido calculado es opaca e impenetrable para los propios expertos, parece claro que la única manera de valorar si el Cupo es correcto o no desde un punto de vista económico y fiscal es la de fijarse en los resultados empíricos que produce. Tales resultados son al final el único índice que permite deducir si la cantidad que el País Vasco abona anualmente al Estado como pago de las competencias comunes no asumidas que este le presta (en eso consiste el meollo del Concierto) es correcto. O, lo que es lo mismo, si la parte de impuestos recaudados en y por Euskadi que esta comunidad se queda para financiar las competencias asumidas (policía, educación, sanidad, etc) es la correcta. ¿Correcta desde qué parámetro, preguntará el lector? Pues desde el de igualdad de trato, es decir, el que establece que, a igual esfuerzo fiscal de sus poblaciones y a igual nivel de competencias a financiar, todas las comunidades españolas deberían disponer de una financiación per capita similar: la justicia como imparcialidad.

Pues bien, estos cálculos sí están hechos, discutidos y contrastados por los expertos en la materia (me refiero, por citar a algunos, a Ignacio Zubiri, Carlos Monasterio o Ángel de la Fuente, o a la Fundación BBVA, o al Sistema de Cuentas Públicas Territorializadas). Aquí sí que luce la claridad, en contraste con la penosa fraseología huera de precisión de los políticos de turno. Y tales datos dicen que las instituciones vascas disfrutan hoy de más del doble de financiación pública por habitante que la media de las comunidades de régimen común. Y que además el importe de esa sobrefinanciación no cesa de crecer: 165% (2002), 177% (2007), 235% (2009). Y crecerá más con el nuevo minicupo.

Visto desde otro ángulo, la ventaja vasca en financiación se prueba también en el hecho de que esta comunidad no contribuye al esfuerzo de igualación entre comunidades mediante la redistribución a través de los fondos de suficiencia. Siendo como es una región cuya riqueza es muy superior a la media española debería presentar un saldo fiscal negativo (como sucede con las otras “ricas” como Madrid, Cataluña o Baleares), es decir, debería ser aportadora neta de fondos a la solidaridad en un importe de alrededor del 8% de su propio PIB. Pues bien, los números demuestran que por el contrario Euskadi es receptora neta de financiación del resto de España, una situación incomprensible e inimaginable en cualquier sistema federal comparado.

Últimamente, y para intentar justificar lo injustificable, se arguye por los defensores del Cupo que esta sustancial ventaja está justificada por la asunción de un riesgo unilateral. La idea sería que Euskadi estaría asumiendo el riesgo de que, si en algún momento la recaudación fiscal en la comunidad vasca se desplomase y pasara a ser una región “pobre”, entonces no podría reclamar la solidaridad del resto del Estado sino que tendría que apechugar ella sola con su pobreza. Los 7.000 millones que se ahorra ahora no serían, así, sino la prima por correr con un riesgo. El argumento no se tiene de pie, puesto que se trataría de un riesgo inexistente: Euskadi siempre ha sido más rica que la media, y precisamente su ventaja vía Cupo hace que se vuelva más y más rica comparativamente con las demás regiones. Nunca en la historia ha sucedido ese espantoso caso cuya teórica posibilidad cobran tan alto los vascos.

Carece igualmente de cualquier fundamento empírico contrastado, igual que de cualquier cálculo ajustado, el argumento de que la ventaja vasca se debe en realidad a una mayor eficacia de su gestión de los tributos, a una Hacienda foral de rigor superior a la española que sacaría dinero donde otros no lo encuentran. Un argumento de corte supremacista carente de cualquier estudio ad hoc que lo soporte.

Por último, no es cierto que los vascos paguen más impuestos y por eso tengan más recursos (Montoro dixit). Lo cierto es que todos los impuestos concertados son más bajos en el País Vasco que en el territorio común, lo que sucede es que debido a su mayor riqueza y a la progresividad del sistema tributario la presión fiscal media es un 3% superior. Igual que sucede en otras comunidades ricas, claro, la diferencia está en que Euskadi retiene íntegramente para sí el exceso de recaudación mientras que Cataluña o Madrid lo aportan a la solidaridad.

Ultimo y aparentemente definitivo argumento: el sistema de Concierto está recogido en la Constitución (DA 1ª), luego cállense los críticos que esto no hay quien lo toque. ¿Correcto? No: lo que la Constitución amparaba eran los “derechos históricos de los territorios forales” pero (incluso suponiendo —que ya es mucho— que el Concierto Económico caiga dentro de ese vago concepto), añadía que su actualización debe llevarse a cabo dentro del marco de la Constitución. Y ese marco constitucional expresamente prohíbe (artículo 138) que las diferencias entre las comunidades autónomas puedan implicar en ningún caso privilegios económicos o sociales. O sea, Concierto sí, pero desarrollado en la práctica de manera que no genere diferencias de contribución o financiación tan potentes como para ser calificables de “privilegio”. Y si un Cupo que garantiza a los vascos disponer del doble de financiación para servicios públicos que los demás españoles (insisto, a iguales servicios y a igual esfuerzo fiscal) no es un privilegio de los que repugnaba y repelía el artículo 138, que baje Dios y lo vea.

Autor: José María Ruiz Soroa
Fuente: https://elpais.com/elpais/2017/11/28/opinion/1511888197_060135.amp.html

5 Dic 17

LA IZQUIERDA REACCIONARIA: SÍ A LOS PRIVILEGIOS

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La semana pasada fue aprobado en las Cortes el nuevo cupo vasco, con la aquiescencia de toda la izquierda oficial de ámbito presuntamente nacional. Sobradas son las pruebas de que el cálculo del cupo, realizado con arreglo a criterios de oportunidad política, es profundamente opaco y arbitrario. Es positivo que se escuchen voces, cada vez más generalizadas, que denuncian este cálculo, por ser contrario a los principios de transparencia y de interdicción de arbitrariedad de los poderes públicos, principios clave en nuestra arquitectura constitucional. Sin embargo, es incierto que calcular correctamente el cupo y mantener inalterado el reconocimiento del concierto económico vasco y el convenio navarro sea una medida suficiente. Constituiría un avance indudable en términos democráticos y de igualdad, pero validaría el mantenimiento de un régimen fiscal excepcional que hunde sus raíces en una serie de tejemanejes decimonónicos que nada tienen ver con la actual democracia parlamentaria que es España. La relación entre estos regímenes fiscales y los derechos históricos también reconocidos en la Constitución es inescindible. Desde una óptica moderna y democrática, según la cual los titulares de los derechos son los ciudadanos y no los pueblos preconsituidos – pretendidamente investidos de una suerte de legitimidad primigenia y anterior a las leyes democráticas, cuya fuente última residiría en las profundidades (siempre arbitrarias) de la Historia – ni los regímenes fiscales excepcionales para dos Comunidades Autónomas, ni sus pretendidos derechos históricos tienen razón de ser. En democracia, son las leyes comunes e iguales para todos las que nos hacen ciudadanos. Las peculiaridades identitarias son personales, o tal vez grupales y perfiladas con arreglo a criterios – como la renta o la extracción social y familiar – que les son ajenos a los nacionalistas, permanentemente obsesionados con el mantra de las identidades. En todo caso, esas diferencias no pueden operar ab initio, ni ser el filtro a través del cual se accede a los derechos de ciudadanía. Sólo una vez garantizados éstos en pie de igualdad para todos los ciudadanos del demos, se puede aceptar que cada uno de nosotros construya sus afinidades y decisiones de la manera que mejor prefiera. Existe, por tanto, un derecho a la diferencia, pero no puede aceptarse la diferencia de derechos. Aunque el cupo se calculase correctamente, de forma transparente y no arbitraria, la naturaleza del concierto estaría completamente reñida con el principio de igualdad de todos los ciudadanos españoles.

Y es aquí donde podemos y debemos analizar el comportamiento de la izquierda oficial, de ámbito pretendidamente nacional. ¿Por qué esa izquierda, antaño instalada en el pacto del Tinell, reconocible por su visceral y ubicuo rechazo al PP (muchas veces justificado), no tiene problema alguno en aceptar esa hedionda pinza con la derecha de aquí y de allá para blindar y ampliar el privilegio? No sorprende que un partido fundado por un racista empedernido como Sabino Arana y profundamente arraigado en la sacralización del fetiche de la diferencia, mire única y exclusivamente el interés particular frente a cualquier criterio de justifica, equidad o igualdad, siempre de vocación universal y, por tanto, incompatible con el adn del dogma nacionalista. Se entiende, en fin, que los nacionalistas sean nacionalistas; e incluso que los partidos conservadores, regionalistas y foralistas preponderen sus intereses particulares a los  intereses generales. Es su identidad ideológica y son consecuentes con ella. Tampoco debe sorprender que los neoliberales más furibundos aplaudan la lógica del cupo vasco, y preconicen la necesidad de generalizarla para todas las CCAA. Dentro de su cosmovisión, nunca han rechazado la competencia fiscal entre CCAA, la libertad para deslocalizarse dentro y fuera de España, y la inconveniencia de una verdadera solidaridad fiscal entre ricos y pobres dentro de un mismo espacio político. No parece muy congruente esperar a que sean los oráculos liberales quienes reclamen una Europa armonizada fiscalmente, sin espacio para paraísos fiscales y deslocalizaciones, ni tampoco una España donde el Impuesto de Patrimonio y el de Sucesiones y Donaciones, por ejemplo, sean exactamente los mismos en todas las CCAA. Es más, la mayor parte de sus prebostes defienden una descarnada competencia fiscal que permita  rebajar lo más posible toda carga fiscal… o incluso eliminarla. De ahí que, no exentos de congruencia, hayan aplaudido la rebaja del Impuesto de Sociedades en el País Vasco justo tras la aprobación del nuevo cupo. En las filas de la derecha, a pesar de sus dispares y a veces incompatibles fuentes ideológicas, se entiende bastante bien que se defiendan las particularidades y los privilegios, frente a los valores de igualdad, solidaridad y equidad social, y frente a las políticas de redistribución fiscal.

Es, sin embargo, la izquierda aquella de la que esperaríamos que proviniesen las voces más claras y diáfanas contra cualquier quiebra de los principios de igualdad y solidaridad entre conciudadanos. No se trata de escudarse tras las tramposas balanzas fiscales ni los anacrónicos derechos históricos para ocultar la realidad: son los ciudadanos los que pagan impuestos, y el principio de progresividad fiscal que garantiza nuestra Carta Magna permite que quienes más tienen, más paguen y contribuyan a la solidaridad interterritorial. Si en una Comunidad Autónoma, que no deja de ser una mera demarcación administrativa del Estado común, se encuentran empadronados un mayor número de ciudadanos con rentas altas, es lógico y justo que la transferencia de rentas hacia otras CCAA, vía impuestos, sea más pronunciada. Se trata de garantizar la solidaridad y la justicia entre conciudadanos. Que la izquierda, lejos ya de lo que común y erróneamente se denomina equidistancia, abrace sin remilgos la trampa quinquenal de un cupo falseado y no discuta una sola coma de los privilegios fiscales de las CCAA más pudientes económicamente en detrimento de aquellas en una situación económica y social más débil, no puede sino calificarse de traición insoportable. Es el síntoma inequívoco – la definitiva prueba del algodón – de que nos encontramos ante una izquierda reaccionaria.

Gran parte de sus élites y dirigentes han vaciado las estructuras oficiales de la izquierda de su clásico compromiso con sociedades más justas, más equitativas y más solidarias. Sin embargo, desde Plataforma Ahora estamos convencidos de que una amplia mayoría de ciudadanos comprometidos con los ideales más genuinos de la izquierda siente hastío y rechazo al constatar actitudes que bordean la corrupción intelectual. Lejos de resignaciones y lamentos vacuos, nos corresponde a todos articular una alternativa creíble y viable en el espacio ideológico que defendemos: el de una izquierda capaz de defender su programa y no tomarlo prestado, en el culmen de la incongruencia, del nacionalismo, ideología emparentada con la defensa de los privilegios y disolvente definitivo de cualquier expectativa real de transformación social.

5 Dic 17

Pásalo

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Fernando Savater publica ‘Contra el separatismo’, un panfleto de urgencia en el que el filósofo critica una ideología que considera retrógrada y contraria a la igualdad

Cada época en España, desde Quevedo, ha tenido su gran libelista. De los últimos: Unamuno, Bergamín, García Calvo. El de la nuestra es Savater. “No se llamen a engaño: esto es un panfleto. (…) Según la definición de la RAE: ‘Libelo difamatorio. Opúsculo de carácter agresivo’. Me quedo sin duda con la segunda acepción, aunque no niego que pueda haber bastante de la primera”, se sincera en la primeras líneas. Todo buen panfleto es breve, claro, ágil. Este lo es. Como una sucesión de síncopas. Cada una de sus palabras percute sobre la idea precisa y arranca de ella una nota vibrante. Un panfleto ha de llegar también en el momento oportuno. Escrito, como quien dice, en la trinchera, y buscando sacudir, agitar, movilizar. ¿Cómo? Repensando los lugares comunes, arrostrando las mentiras y posverdades, restableciendo la racionalidad. Es decir, uniendo lo que los separatismos diabólicos (del griego dia-bolo, separar) tratarán de desgarrar, lanzando lejos los despojos.

“Contra el separatismo, no contra el nacionalismo”, aclara también Savater. Importa mucho esta distinción, insistirá. El nacionalismo, constituido por rasgos afectivos (los derivados del concepto “patria chica” o de las secreciones sentimentales), puede incurrir en “la moral del pedo” a la que se refería Ferlosio y a la que alude Savater (“ese hálito que no nos molesta salvo cuando es ajeno”), pero es más o menos inocuo. Por sí mismo, si no muta en separatismo como el virus de la peste, no causa mayores quebraderos de cabeza. El independentismo es otra cosa: narcisista, tóxico, xenófobo.

El buen panfletista va al grano sin perder de vista la paciencia. De las dotes pedagógicas de Savater hay ejemplos sobrados: Ética para Amador, millones de lectores en todo el mundo. Claro que los adolescentes, lábiles y versátiles por naturaleza, suelen ser más receptivos que los separatistas. Savater, que ha sido además un activista ejemplar contra el terror etarra, parte en su diserto del hombre en la caverna (individuos “diferentes, nunca idénticos”), para llevarlo a la Grecia del demos (el pueblo como sujeto político), donde aún estamos, donde debiéramos estar como ciudadanos demócratas: “en la isonomía, la aceptación de la ley igual para todos, junto al ser capaces de persuadir y ser persuadidos”.

La de la conquista de la libertad y la igualdad es una historia larga. Lo cuenta él de una manera a la que no hay que cambiarle ni una coma: “La democracia nos fue liberando de los condicionamientos que la naturaleza, el azar o la historia habían proyectado sobre nosotros. Eso es lo que quiere decir que los humanos nacemos libres e iguales: que nacemos igualmente destinados a la ciudadanía, con los deberes y garantías inherentes a ella y especialmente con idéntico derecho a decidir la gestión de la sociedad, sea cual fuere nuestra genealogía, nuestra raza, nuestro lugar natal, nuestro sexo, nuestras habilidades, nuestra religión o ausencia de ella (…). Una vez aceptada la ley común, llámese Constitución o como fuere, cada cual es libre de buscar la excelencia o la felicidad como desee”.

El separatismo tratará, no obstante, de arrebatarnos “la ciudadanía que nos faculta para decidir junto a los demás”, con el fin de instaurar, basado en un pasado de “leyendas ancestrales”, un futuro utópico, donde lo identitario se manifiesta como totalitario. Para ello no dudará en servirse de la propaganda (TV3, Catalunya Ràdio, RAC1 y periódicos afines y condescendientes), de la política lingüística y del adoctrinamiento en escuelas, institutos y universidades. “El separatismo es, sí, un movimiento fundamentalmente antimoderno”, dirá Savater, lo que en palabras de Daniel Gascón quedaría más o menos así: “La caspa ha cambiado de bando”. Del orden político al psicoanalítico, de la avilantez y la insaciabilidad predatoria (del “España nos roba” al “nos vamos a quedar con todo lo vuestro, empezando por el 3%”) al narcisismo, que es la salida al mar del complejo de inferioridad y su consecuencia inmediata, el resentimiento, Savater no deja un solo rincón en su “donoso escrutinio”. Al fin y al cabo a los independentistas les mueve más que su sedicente amor a Cataluña o a Euskadi su odio a España y todo lo español.

Y a modo de resumen, como buen pedagogo, este cuadro sinóptico con el que abrochará su panfleto: 1. El independentismo es antidemocrático: “Los portadores de derechos son los ciudadanos, no los territorios”. 2. Es retrógrado: “Porque plantea una ciudadanía basada en el terruño, en la identidad étnica, en la lengua única”. 3. Es antisocial: “El Estado social debe ser fuerte para no admitir más privilegios locales que los que pueden revertir en mayor bienestar para todos”. 4. Es dañino para la economía: En Japón, una estampida de bancos y empresas como la que se produjo en Cataluña tras la DUI habría dado lugar al sepuku de todo el Gobierno responsable. 5. Es desestabilizador: A río revuelto, ganancia de los populistas, antisistemas y Putin. 6. Crea amargura y frustración: “El que pierde a sus compatriotas sufre algo más que un daño administrativo”. 7. Crea un peligroso precedente: Sí, es Europa la que está en juego.

No es fácil reseñar un panfleto. Su fuerza está tanto en los hechos e ideas que expone como en el modo sucinto de defenderlos. Este, que se lee con avidez y gratitud, reclama de nosotros la acción. Por eso no se me ocurre otra manera mejor de terminar esta reseña que con una sola palabra: Pásalo.

Autor: Andres Trapiello
Fuente: https://elpais.com/cultura/2017/11/15/babelia/1510751384_987226.amp.html