22 Ene 18

Se paró el péndulo electoral por Marta Garrote

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La metáfora del péndulo electoral para explicar las mayorías absolutas de PSOE y PP, alternativamente, la he utilizado en innumerables ocasiones porque es la que mejor explicita el movimiento del voto en España, hasta hace muy poco tiempo. Alrededor de dos millones de votos podían cambiar el resultado final de unas elecciones, bien quedándose en casa, bien votando al rival.

Entre los socialistas, solíamos pensar que éramos nosotros los que ganábamos o perdíamos elecciones. Si lo hacíamos bien, ese par de millones de votos apostaban por el PSOE y ganábamos, si lo hacíamos menos bien, se quedaban en casa y ganaba el PP. Aunque en mas de una ocasión he sostenido esta misma reflexión y la he defendido en público y en privado, hoy tengo mis dudas de que sea del todo cierto.

Es posible, digo, es posible y cada día más probable, que haya más de un par de millones de españoles a los que les es indiferente votar derecha o izquierda y que apostaban por el PSOE o el PP, en función de cómo iba España, la economía, de las leyes que se iban aprobando y, sobre todo, de la corrupción. De ahí lo del péndulo electoral y que los votos cayeran en uno u otro granero en función de las circunstancias.

Esto no es incompatible con que una parte importante del electorado de izquierdas, más exigente, más delicado, más dado a la crítica y la autocrítica, se quedase en casa cuando el PSOE no respondía a sus altas expectativas. Era quizás una combinación de ambas realidades, la abstención como forma de castigo a tu partido cuando se equivoca y la falta de adscripción ideológica que permitía votar a uno u otro partido en función de su gestión, lo que configuraba ese cruel péndulo electoral que unas veces te daba y otras te quitaba.

A la vista del espectacular resultado electoral de Ciudadanos en Cataluña y las últimas encuestas electorales que señalan a la formación naranja como clara ganadora de ponerse hoy las urnas, parece claro que se ha parado el péndulo electoral. Los votantes descontentos con el PP no necesitan apostar por el PSOE, los votantes descontentos con el PSOE no tienen por qué resignarse a la abstención, hay un nuevo voto refugio que contenta a unos y otros, un voto de centro, sin complejos ante la idea de una España y no diecisiete y sin sombra de corrupción. Es posible que agrade, al votante de derechas en mayor medida, pero también al votante clásico socialista harto de populismo y nacionalismo.

hay un nuevo voto refugio que contenta a unos y otros, un voto de centro, sin complejos ante la idea de una España y no diecisiete y sin sombra de corrupción

Con el PP en una batalla interna sin cuartel, en el que todos dan a Rajoy por amortizado y andan tratando de abrirse paso a codazos en la sucesión. Con todas las causas penales que asolan a los populares por sus muchos años de corrupción y financiación de campañas de manera ilegal en fase de juicio y pronta sentencia. Con un Rajoy que siempre esconde un as bajo la manga y que no tiene intención alguna de dejarse ofrecer en sacrificio por los suyos para salvar al PP, el votante de derechas se siente profundamente desconcertado.

Con Podemos en caída libre, una vez exprimido el éxito del buen diagnóstico de la realidad que sufrían la mayoría de los españoles como consecuencia de la crisis y las injustas políticas basadas en la austeridad, para salir de ella, una vez estrujada al máximo la indignación ciudadana que desembocó en el 15M, si hay algo que los votantes han comprendido es que no hay soluciones más allá del eslogan, la casta, la trama y el proyecto caudillista de Pablo Iglesias.

Con una Izquierda Unida al borde la extinción en manos de un líder sin fondo ideológico ni capacidad política para representar a la “verdadera izquierda” según ellos mismo se denominan, ahogados por acuciantes deudas económicas y diluidos dentro del marasmo podemita, no parece fácil que el bisoño Garzón sea capaz de sacudirse el abrazo del oso de Iglesias y volver a disponer de un espacio político que históricamente fue suyo.

Si en el PSOE, hubiera al frente un líder solvente, con capacidad para cohesionar el PSOE, con inteligencia para reunir en torno a su persona las distintas sensibilidades territoriales que cohabitan entre los socialistas y, sobre todo, respetado socialmente y no solo por una militancia menguante, podría aprovecharse para pescar en todos estos caladeros. En el de la izquierda más ortodoxa que sabe de la sensibilidad social del PSOE. En el del centro izquierda que siempre fue su base electoral por afinidad ideológica. Pero también en el de los no adscritos o más desideologizados que encontraban en los socialistas unos aliados de la clase trabajadora, de las mujeres, de las minorías, de los más desfavorecidos, pero también de las clases medias urbanas. Incluso se podría pescar en el caladero del centro o centro derecha que, aun no compartiendo las políticas más audaces de los socialistas, no se sentían cómodos con esa derecha antipática, belicista y corrupta como la que encarnaba Aznar, por ejemplo.

Pero para desgracia de todos los que somos y nos sentimos socialistas, con o sin carné que lo acredite, Pedro Sánchez vive ensimismado en su yoismo. Sentado en su fortaleza de Ferraz, acusa a las élites de estar promoviendo una suerte de confabulación judeomasónica para favorecer a Ciudadanos, con encuestas cocinadas y columnas de opinión envenenadas. Sueña con un triple empate en las próximas elecciones generales que le permita volver a acercarse a Rivera, como socio prioritario (una vez comprobado en sus carnes que Iglesias es su peor enemigo) y así alcanzar su sueño húmedo de dormir en La Moncloa. Y en lugar de buscar el apoyo social construyendo un proyecto para España creíble, se ha embarcado en una gira mesiánica por las agrupaciones socialistas que le asegurará el aplauso fácil de los suyos y el nulo rédito electoral.

Autor: Marta Garrote
Fuente: http://thecitizen.es/politica/se-paro-el-pendulo-electoral

16 Ene 18

La izquierda se está apagando por Carlos Elordi

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El apagón de la izquierda es el dato crucial del panorama político general. Porque es la garantía de que no se va a producir movimiento alguno en el signo del poder político, de que la derecha va a seguir mandando
A menos que cambien mucho las cosas, el PSOE y Unidos Podemos van a asistir como espectadores silenciosos a la pugna por la primacía de la derecha

En estos momentos, y desde hace ya un tiempo, la izquierda no es una referencia política. Se sabe que está ahí, dividida, eso sí, que de vez en cuando alguno de sus exponentes dice algo en público sin que ello tenga mucha trascendencia y también que, semana tras semana, los sondeos concluyen que cae en conjunto y que ni aún unida alcanzaría el gobierno. No propone alternativa viable alguna sobre las cuestiones más calientes, sobre Cataluña en particular, ni tampoco es paladín de las causas sociales más urgentes. Y el indicador más claro de que las cosas le van mal es que empieza a atisbarse que puede fracturarse más aún de lo que ya está.

Hace unas semanas, exponentes del PSOE hicieron saber que su partido aparcaba por ahora el proceso de entendimiento con Unidos Podemos, que nunca arrancó de verdad. El miércoles, este diario anticipaba el texto que se presentará en la Coordinadora Federal de Izquierda Unida y en el que Alberto Garzón confirma que quiere replantearse la relación con Podemos. Veremos en qué terminan uno y otro aviso, pero no es difícil vislumbrar que ante las dificultades, cada cual se apunta a conservar lo poco o mucho que tiene, sin arriesgarse en aventuras en las que no creen.

El apagón de la izquierda es el dato crucial del panorama político general. Porque es la garantía de que no se va a producir movimiento alguno en el signo del poder político, de que la derecha va a seguir mandando. Y eso ocurre cuando Rajoy y el PP están más débiles que nunca, cuando la corrupción les acosa, cuando todo lo hacen mal o peor, cuando ni la propaganda más desvergonzada puede ocultar que son incapaces de paliar la crisis catalana, que han dejado en manos de unos jueces que actúan como políticos que se están cargando la democracia. Y cuando muchos de sus votantes dicen a los encuestadores que se pasarían de buen grado a las filas de Ciudadanos si ahora hubiera elecciones.

A menos que cambien mucho las cosas, el PSOE y Unidos Podemos van a asistir como espectadores silenciosos a esa pugna por la primacía de la derecha que se libra desde hace ya tiempo pero que los resultados de las elecciones catalanas han colocado en el primer plano de la escena política. La izquierda no es capaz de incidir en esa guerra que puede perfectamente terminar con la victoria del partido de Albert Rivera. Y en el plazo de un par de años.

Si tuviera algo más de fuerza y de convicción de la que tiene podría proponerse como una alternativa a los dos contendientes. Enarbolando la bandera de los intereses de la mayoría social que ni una ni otra derecha representan para nada. Aprovechando la tensión, enorme y creciente, entre el PP y Ciudadanos, para lanzar un mensaje de esperanza a los ciudadanos que no confían ni en Rajoy ni en Rivera, o que los detestan, pero que, hoy por hoy, no creen que sea posible apartarlos del poder.

No sería la primera que algo de eso ocurriera. Incluso en España: el éxito del PSOE en 1982 no habría sido posible sin la debacle de UCD, a la que en gran medida contribuyó la AP de Manuel Fraga. Pero para eso hacen falta elementos que ni el PSOE ni Unidos Podemos tienen en sus manos y que todo indica que no van a tener en el horizonte temporal previsible.

Para empezar, no tienen propuestas alternativas creíbles. Sí, uno y otro partido denuncian la desigualdad creciente, los bajos salarios, la desinversión en sanidad, educación e inversión pública, el recorte de derechos que se creían adquiridos para siempre. Pero ninguno de ellos da la impresión de tener muy claro cómo revertir esas tendencias. Porque la política no consiste sólo en hacer declaraciones sino en articularlas hasta el detalle y en preparar el terreno para que éstas puedan irse convirtiendo en realidad.

¿Y que han hecho el PSOE y Unidos-Podemos en ese camino? Poco o nada. No han ido más allá de las denuncias genéricas y de las ocurrencias puntuales. Y no existe nada parecido a la movilización social que podrían haber propiciado. Y que más que en manifestaciones rituales consiste en la creación de un ambiente, apoyándose en una trama militante que hay que organizar y alimentar cotidianamente. Pues, aunque no produzca resultados inmediatos, esa es la base de cualquier proyecto de transformación. Hoy, con internet, y siempre. Hay decenas de miles de ciudadanos dispuestos a contribuir en esa tarea. Pero nadie los convoca.

Son tan poderosos los motivos que justificarían una movilización con los objetivos antes citados, que si ésta existiera de verdad irradiaría todo el cuadro social y político. Sería un dato que hasta empresarios que no necesariamente están alineados con el actual poder, y otros muchos sectores, habrían de tener en cuenta a la hora de decidir cómo colocarse en la actual crisis política española. Que a nadie, salvo a la mayoría de los tertulianos, se le escapa que es gravísima.

Pero parece ser que ni los dirigentes del PSOE ni los de Unidos Podemos quieren salir a la calle. Los unos porque no puede hacer otra cosa que ocuparse del conflicto interno entre el sector conservador y el cada vez más inane que encabeza Pedro Sánchez que paraliza al partido desde hace casi tres años y que puede terminar abocándole a un entendimiento con el ganador de la pugna por el dominio de la derecha, o apoyando al PP como subrepticiamente ya está proponiendo el diario El País.

Y Unidos-Podemos porque sigue ensimismado y sin recursos para la acción, una vez agotada su máquina de crear novedades supuestamente impactantes y comprobado que el grupo parlamentario vale para poco una vez que el gobierno ha decidido pasar totalmente del parlamento y no mandar ni una línea a la carrera de San Jerónimo.

Es verdad que la prensa, por lo menos la grande, se ha olvidado de Unidos Podemos o sólo se acuerda de ellos para darles caña. Tampoco le hacen mucho caso al PSOE. ¿Pero a quién puede sorprender eso? ¿Por qué unos medios tan vinculados al poder iban a darles pábulo y más si no producen noticias? Quienes les critican, mejor harían en generar iniciativas reales que hasta ellos se verían obligados a reseñar.

El fracaso tanto del PSC como de los comunes en las elecciones catalanas ha puesto la debilidad de la izquierda al desnudo. Y, más allá de errores puntuales, lo cierto es que ni el PSOE ni Unidos Podemos han conseguido tener una voz propia en el conflicto político más grave que vive la sociedad española y que puede terminar arruinando nuestra democracia.

La postura de los socialistas, entregándose de pies y manos al PP sin asegurarse la mínima posibilidad de influir en los acontecimientos es injustificable. Un día tendrán que explicar por qué la tomaron. Pero Unidos Podemos no queda mucho mejor. Porque lo único que ha hecho es lanzar eslóganes. Primero el del “derecho a decidir”, luego el de “ni DUI ni 155”. Para terminar arrepintiéndose del uno y del otro cuando comprobó que los hechos los habían superado y que, además, no pocos de sus simpatizantes pedían una posición comprometida al partido, anti-independentista en la mayoría de los casos, y se han alejado del mismo viendo que nadie la tomaba.

Autor: Carlos Elordi
Fuente: http://www.eldiario.es/zonacritica/izquierda-apagando_6_728687150.html

15 Ene 18

Social de Fernando Savater

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La combinación de parlamentarismo constitucional, libertad regulada de comercio y asistencia social es el mínimo común denominador de la política europea respetable

Uno de los aciertos propagandísticos del franquismo fue llamar “rojos” a todos sus adversarios, desde democristianos a anarquistas. Los desafueros de unos contaminaban a los demás. Hoy se utiliza con idéntica amplitud de desdén el término “socialdemócrata” para descalificar cualquier medio o propuesta cercana al socialismo, sin matices. Aprovechan que los socialistas se desacreditan rebajando su mensaje político a la defensa de excéntricos vocingleros y colectivizadores victimistas de derechos que pueden reivindicarse desde la libertad e igualdad ciudadana. Peor, caen en la incoherencia de exigir fiscalmente a los contribuyentes adinerados mientras protegen en nombre de identidades fantásticas a quienes exigen privilegios para ciertos territorios. Sólo les falta proponer un referéndum pactado para preguntar a los ricos cuántos impuestos consideran justo pagar: ¡ahí sí que encontrarían independentistas entusiastas!

Pero eso no invalida el planteamiento socialdemócrata: la combinación de parlamentarismo constitucional, libertad regulada de comercio y asistencia social para todos es desde la II Guerra Mundial el mínimo común denominador de la política europea respetable. Y se puede ir más allá, como señaló hace casi un siglo Harold Laski en ¿Civilizar el mundo de los negocios? (en Los peligros de la obediencia, editorial Sequitur). La mercantilización del mundo no es la vía regia de la libertad ni su condición inapelable. Cabe valorar la propiedad privada sin adorarla: “La propiedad nunca debe ser tan grande como para que su beneficiario pueda ejercer el poder meramente en razón de su magnitud; y nunca debe ser tan pequeña como para no permitir otra preocupación que la búsqueda del sustento material más inmediato”. Ni colectivismo ni oligarquía: un individualismo de la responsabilidad social.

Autor: Fernando Savater
Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/01/11/opinion/1515673430_393987.html

11 Ene 18

Insuficiencia fiscal de Luis de Velasco

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Oliver Wendell Holmes Jr. fue durante treinta años juez asociado en el Tribunal Supremo de EEUU. Fallecido en 1935, para todos en ese país fue y es un jurista de enorme prestigio. Seguramente su frase más difundida es la de que “Los impuestos son el precio que pagamos por la civilización”. Quienes siguen esta columna la habrán visto citada en ella frecuentemente. Lo hago así porque me parece perfecta en su sencillez, claridad y absolutamente verdadera y porque creo que es escasamente conocida en nuestro país. Sin impuestos no hay posibilidad de instituciones sólidas, a  la cabeza de ellas el Estado que permitan y, más aún, aseguren, lo que entendemos por civilización, vida civilizada, como lo demuestra la Historia.

Hoy (y siempre, con mayor o menor intensidad) esa afirmación es objeto de controversias. Tema central en todo país no puede quedar al margen de debates teóricos y controversias políticas. Aunque no se discute tanto la existencia del Estado y de sus impuestos como del alcance del ejercicio de esa facultad soberana de gravar bienes y actos de los ciudadanos.

A lo largo del tiempo y, sobre todo desde el comienzo del siglo actual, la tendencia general ha sido la del crecimiento de la presencia estatal en número también creciente de campos de la vid ciudadana. Tendencia que no ha excluido flujos y reflujos, determinados sobre todo por aportes teóricos concretados en opciones políticas. O, en menor medida, por factores exógenos como una guerra o una catástrofe natural.

Esa tendencia tiene una fecha que generalmente sirve como referencia y es la llegada de Reagan a la presidencia de Estados Unidos. Lo que poco después se apellidaba como neoliberalismo se va imponiendo como ideología y como acción política. Nada mejor  una frase del propio Reagan en 1981 “Las siete palabras que más temor me inspiran son: “Soy del gobierno y vengo a ayudarle”. En resumen, menos impuestos, menos regulación. Es decir menos presencia estatal y más poder a los más poderosos. Más ley de la jungla. El impacto mundial es muy grande ya que Estados Unidos es ya entonces claramente la primera potencia mundial tanto económica como intelectualmente. Una de sus consecuencias, la más dañina de la que todavía quedan restos, es la Gran Recesión de mediados de los ochenta iniciada en el sector financiero de Estados Unidos, ya en el reino del “capitalismo de casino”. Nada mejor que una frase del presidente Obama en 2009: “Millones de americanos que han trabajado duro y se han comportado responsablemente han visto dañados sus sueños por la irresponsabilidad de otros y por el fallo del gobierno en la supervisión. Nuestra economía ha sido dañada por ese fallo”. Lo mismo en gran parte del resto del mundo.

La reacción es doble y se puede sintetizar en mayor regulación y supervisión en el sector financiero pero prudencia en el tema impositivo y, más ampliamente, en lo relativo a la intervención del sector público como agente directo en la economía en inversiones porque eso supone siempre incrementos impositivos que llevan a un menor crecimiento económico. Esta puede ser la síntesis de los contrarios a un mayor intervencionismo estatal mediante esa vía. El predominio ideológico y en la opinión pública de esta tesis es indudable. Al menos hoy por hoy. Por razones varias. Nacen y son apoyadas por círculos muy poderosos desde las grandes empresas que cuentan además con terminales mediáticos y de  formadores de opinión. Gran parte de la opinión pública respalda esa posición por esa poderosa influencia, o por ignorancia en un tema complejo y porque a poca gente le gusta pagar impuestos sobre todo cuando ve casos flagrantes de evasión impositiva y delitos por quienes pueden hacerlo y porque ven fallos desastrosos en la otra parte del sistema es decir  en los gastos públicos.

En España parece estar cada vez más clara la realidad de una insuficiencia impositiva y por lo tanto presupuestaria para toda una serie de actuaciones directas, inversoras del sector público en la economía, imprescindibles para un crecimiento económico suficiente, sin estrangulamientos y equitativo. Es un tema que estará de actualidad en los meses inmediatos. Temas como la insuficiente inversión pública (una de las más bajas de la  UE en proporción al PIB), políticas de empleo y de formación profesional, sanidad pública, políticas sociales imprescindibles cuando la desigualdad en renta y riqueza ha aumentado son algunos ejemplos de posibles estrangulamientos, políticas en Investigación y Desarrollo. El PSOE acaba de anunciar la presentación de un documento sobre este tema. No conozco su contenido pero hay que aplaudir la iniciativa en un asunto que es ya urgente. Contará, ya cuenta, con opiniones poderosas en contra. Frente a ello habrá que desarrollar una densa labor didáctica así como incluir medidas, también urgentes, en la vertiente del gasto público  Mucho que reformar ahí también. Tampoco ahí es sencillo. Muchos intereses en contra. Pero en eso consiste gobernar: en decidir y no en quedarse quieto, impávido.

Autor: Luis de Velasco
Fuente: https://www.republica.com/el-replicante/2018/01/10/insuficiencia-fiscal/

1 Ene 18

Lecciones catalanas para la izquierda

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Existe una relación tormentosa entre nacionalismo y voto a partidos de izquierdas. Los debates identitarios son cosa del pasado; la modernización debe interpretarse en términos de unificación y de conflicto redistributivo en las ciudades

Mirar a Cataluña es mirar el futuro. Muchos de los conflictos sociales, económicos y políticos que vienen sucediendo allí en los últimos años son fracturas que vamos a encontrar con más frecuencia en las sociedades desarrolladas. Por ello, si somos capaces de entender qué está sucediendo, obtendremos valiosas enseñanzas, especialmente para la izquierda. El procés ha nublado cuestiones que son mucho más destacadas que lo meramente territorial. Eso no significa que la cuestión identitaria sea irrelevante en las sociedades del futuro, pero si nos centramos en exceso en ello, nos estaremos perdiendo otras transformaciones sociales que son igual o más importantes

La evolución electoral de la izquierda en Cataluña nos puede dar una primera pista. Hasta el año 2006, el porcentaje de voto progresista en las elecciones catalanas se situó entre el 55% de 2003 y el 40% de 1984. La caída en sus apoyos se produce entre 2010 y 2015, cuando todos los partidos de izquierdas apenas suman más del 30% de las papeletas (incluyendo a los nacionalistas). De hecho, el menor porcentaje de apoyo lo observamos cuando el procés arranca en 2015. Las elecciones del 21 de diciembre han logrado revertir la tendencia, llevando a la izquierda a casi el 43% de los votos, unos datos similares a los que encontramos a principios de los años noventa. No es menos cierto que parte de la recuperación de la posición electoral es gracias a los nacionalistas de izquierdas, quienes por primera vez han superado el 25% de los apoyos cuando, en toda la serie histórica, ERC y la CUP tenían su máximo en el 17% del año 2012. Pero que la izquierda recupere terreno electoral, no significa que sea posible la unidad de acción. La fractura identitaria es en estos momentos una barrera insoslayable.

El segundo balance electoral relevante para la izquierda es que ha perdido la preeminencia que siempre ha tenido en las grandes ciudades catalanas. El 21 de diciembre el PSC ha sido la cuarta fuerza política en Barcelona y en las poblaciones entre 50.000 y 100.000 habitantes. En las que tienen más de 100.000 habitantes se ha situado en tercer lugar. En cambio, Ciudadanos se ha impuesto en 20 de las 23 urbes catalanas. O dicho de otra manera, algo está sucediendo en las grandes ciudades que afecta notablemente a los progresistas

¿Cómo interpretamos todas estas cifras? La primera lección es que existe una relación tormentosa entre el nacionalismo y la izquierda. Durante mucho tiempo, los proyectos identitarios han contado con una cierta simpatía por parte de los progresistas. En la medida que sus reivindicaciones se centraban en lo cultural, la lengua o el deseo de ampliar libertades, la izquierda se sentía muy cómoda en esos debates. Pero cuando la defensa del colectivo nacional da un paso más allá y enfrenta a unas identidades contra otras, algo que viene sucediendo en Cataluña desde el año 2010, las formaciones progresistas se encuentran muy incómodas a la hora de elaborar un relato compartido y de mayorías. De ahí la profunda caída en los apoyos entre 2010 y 2015.

La única forma de superar esta incomodidad es dar un verdadero sentido histórico a lo que ha sucedido en el siglo XX. En realidad, los proyectos políticos más fascinantes son los procesos de unificación como la Unión Europea, Mercosur o la reunificación de Alemania. En un mundo donde las fronteras se debilitan y los desafíos son transnacionales, los esfuerzos que se vienen haciendo en muchas sociedades por compartir soberanía son mucho más loables que los casos de separación o aislamiento. Como recordaba en una reciente entrevista Fred Halliday, los procesos de independencia se reducen a colonias y al colapso del sistema comunista, donde la Unión Soviética, Yugoslavia, Checoslovaquia y Etiopía dieron lugar a una veintena de Estados. Entender la dimensión de lo que está por venir en el futuro implica asumir que los países europeos han dejado de ser Estados-nación para ser Estados-miembro.

Este es un cambio muy importante en la concepción de la democracia, la economía o la redistribución. Muchos dirigentes no son conscientes de que los debates identitarios son propios de otro tipo de estado que hemos dejado atrás en el tiempo. La izquierda, si quiere ser modernizadora, debería empezar a interpretar el mundo bajo el prisma de la unificación y no sobre el de la separación y la identidad.

La segunda lección es que la fractura del mundo rural frente al mundo urbano va a ser una de las brechas más importantes en el futuro. Dice Michael Ignatieff en su libro Fuego y cenizas que una de las desigualdades más invisibles es la territorial. Conforme pase el tiempo, esta desigualdad no solo se acrecentará, sino que además dentro de las ciudades veremos una mayor conflictividad.

En la era moderna, las ciudades siempre han sido el espacio para el progreso. Su mayor productividad, su continua especialización y su facilidad para transmitir información son factores que convierten al mundo urbano en un actor relevante de modernidad. Pero como señala Ryan Avent, están surgiendo las ciudades valladas. El enorme incremento del precio de la vivienda está expulsando a muchos grupos sociales, convirtiendo a algunas ciudades en un espacio para una ciudadanía de renta muy alta. En el fondo, lo que se va a producir dentro de las ciudades es una reproducción de la lucha de clases. Por un lado, tendremos a aquellos que no tienen capacidad adquisitiva suficiente para acceder a una vivienda (jóvenes, trabajadores poco cualificados, mujeres…). Por otro, estarán los niveles de renta altos, quienes se adueñarán del espacio físico. Este conflicto redistributivo es muy probable que se agrave con el progreso tecnológico, al dejar numerosos trabajos poco cualificados en niveles salariales muy bajos.

Si la izquierda no presta atención a este fenómeno urbano, lo más probable es que vaya perdiendo apoyos en las grandes ciudades, tal y como está sucediendo en la actualidad y como observamos en Cataluña. Una izquierda modernizadora debe tener un proyecto transformador para el espacio urbano que permita combinar los factores de progreso con una redistribución interna, y todo ello en un escenario de creciente desigualdad social.

Sobre estos dos aspectos debería comenzar a trabajar la izquierda. Es muy probable que una parte importante de los resultados del 21-D en Cataluña se expliquen por estas dos causas latentes. La salida que tenemos los progresistas en sociedades cada vez más fragmentadas, es establecer una épica de la unión y comprender lo que está sucediendo en las grandes urbes. La cuestión identitaria no es menor, desde luego. Pero el procés pasará, mientras que las soberanías compartidas y la transformación del mundo urbano seguirán ahí.

Autor: Ignacio Urquizu es profesor de Sociología en la Universidad Complutense (en excedencia) y diputado del PSOE por Teruel en el Congreso de los Diputados.
Fuente: https://elpais.com/elpais/2017/12/22/opinion/1513933589_624205.html

27 Dic 17

El clamor por Tabarnia enloquece al separatismo

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Rechazan Tabarnia por sus “fronteres inventades, populisme econòmic, nacionalisme ètnic…”.

Aleix Sarri Camargo (sisplau no s´amargui gaire al catalanitzador de cognoms) porta tota la vida de llepasubvens. Desde 2010 es el asesor de nuestro eurodiputado favorito, el inefable Ramon Tremosa Balcells. Sarri le asesora tan bien que Tremosa tiene fama de ser el rey de las fake news nacionalistas: convierte las celebraciones de Supercopa del Athleti en “apoyo a la Gene ante el 155“, utiliza fotos de policías chilenos como si fueran del Buti2, manipula portadas del Time…  Pobre home.

Tras la elecciones del 21D, en Barcelona y Tarragona crece el clamor por Tabarnia, por crear una nueva CCAA que englobe la Cataluña pujante, abierta, educada y assenyada, harta de subvencionar las comarcas del interior y de que encima el voto de sus ciudadanos valga menos de la mitad que el de los mantenidos. La gent s´ha cansat dels ceballuts que ensorren la nostra feina i les nostres famílies. Y la cosa no es broma, va de veras.

¿Acaso no es normal prever la divisibilidad del territorio catalán tanto como los nacionalistas aceptan la divisibilidad del territorio español?

El clamor por la libertad ha cogido por sorpresa a los nacionalistas, desconcertados cuando escuchan a otros utilizar sus mismos argumentos. Vegin com reacciona l´amic Sarri:

Aixxxx, els unionistes separatistes són uns feixistes que volen oprimir els tabarnesos. ¿Por qué no dejáis que el pueblo de Barcelona y Tarragona decida su futuro? el 21 D hem votat i hem decidit, ahora toca aplicar el mandato popular y liberar Tabarnia de la Cataluñá casposa, cutre y reaccionaria.

Hora de cambiar el terreno de juego. Hora de la libertad para la Cataluña del seny. Hora de crear una nueva CCAA en Tabarnia. Y que lo que quede de Cataluña espabile.

Dolça i alliberada Catalunya…

Fuente: https://www.dolcacatalunya.com/2017/12/clamor-tabarnia-enloquece-al-separatismo/

18 Dic 17

Atrapados por la desigualdad

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La recuperación económica se consolida en España, pero la brecha entre ricos y pobres aumenta porque el desempleo, la precariedad y los problemas de formación se han enquistado

Mar Cuba decidió hace tres años ser madre. Ella y el pequeño Leo viven en Vilagarcía de Arousa, a 30 kilómetros de Pontevedra, la distancia que Mar tiene que cubrir cada día para ir a trabajar. Leo, mientras tanto, la espera en la guardería. “Las madres solteras estamos en una situación de permanente riesgo laboral. Nuestras probabilidades de perder el empleo son mayores: cualquier imprevisto que tengamos en casa puede hacernos perder la jornada de trabajo y, a veces, eso puede conllevar el despido. Si eso ocurre, se pierde toda la economía familiar”.

Mar representa una de las caras de la desigualdad. Las familias monoparentales son quizá el colectivo que más pone de manifiesto los graves problemas que aún arrastra España ahora que la economía se recupera. Una trampa de la que es difícil salir. Incluso si el desempleo y los niveles de pobreza descienden, la desigualdad económica aumenta. La Comisión Europea sitúa a España entre los países cuya población presenta mayores diferencias de rentas. En la media de la UE, el 20% que más gana obtiene cinco veces más que el 20% que menos. En España, esa proporción se eleva hasta ligeramente por encima de seis veces y media. El dato deja a España a la cola de UE junto a Bulgaria, Grecia y Lituania. ¿Están los ciudadanos españoles tan mal como en esos países del furgón de cola? ¿Cómo ocurre esto pese a más de tres años de recuperación económica?

La actividad que se destruyó en torno a la construcción se ha recuperado por las exportaciones y el turismo. La hostelería y el comercio generan mucho empleo. Pero las exportaciones no son intensivas en mano de obra. Y eso explica que se hayan restablecido los niveles de riqueza pero con 1,7 millones de empleos menos. Según un estudio de Francisco Goerlich, del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, el desempleo explica hasta el 80% del incremento de la desigualdad vivida durante la crisis. O lo que es lo mismo, en ese 20% que menos gana se concentran muchos parados con pocos o ningún ingreso.

Es decir, la desigualdad no ocurre por un crecimiento desaforado de lo que ganan los de arriba, aunque estos se han visto favorecidos por la recuperación de la Bolsa. Según los expertos, se debe a que hay menos horas trabajadas en los colectivos de menos ingresos, bien sea por el desempleo, por la alta rotación de contratos o por el trabajo a tiempo parcial no deseado.

Enrique García lleva siete contratos temporales consecutivos. El que más tiempo le duró fueron unos tres meses. Enrique es de Madrid, tiene 55 años y antes de la crisis disfrutaba de un buen puesto de trabajo. “Estuve 10 años como comercial en una empresa grande de software. Tenía un salario fijo de casi 2.000 euros al mes y me pagaban todos los gastos. Me echaron después de haberme cogido una baja por depresión y me encontré en el paro a las puertas de la crisis”.

Enrique se embarcó en un negocio que le salió mal y, a partir de ahí, temporalidad y precariedad. “He trabajado como frutero, gasolinero, operador de telemarketing, repartidor, comercial a comisión en donde gastaba más de lo que me pagaban… De todo, y todo con contratos temporales y sueldos de unos 700 euros al mes”.

Su último trabajo fue una suplencia como conserje y bajo la promesa de hacerle un contrato fijo que jamás llegó. “Con esta edad es desesperante, porque yo me veo capacitado para trabajar y hacerlo bien, pero me resulta imposible incorporarme al mercado laboral”, lamenta.

El sistema de recolocación español da muy mala respuesta a casos como el de Enrique. Los servicios públicos de empleo son muy buenos administrando la prestación de paro. Pero después de una década de crisis siguen fallando en el reciclaje y la recolocación. Una vez en la trampa de la precariedad resulta muy difícil escapar. Y el problema más acuciante se da entre los que salieron de la construcción con edades como las de Enrique.

Antes sobraba trabajo

Efraim Medina llegó en el año 2001 desde Perú. Lo hizo a través de un convenio entre CC OO y un sindicato peruano que trajo a 50 trabajadores de la construcción. “Al principio sobraba el trabajo”, cuenta Efraim, de 47 años. “A los pocos meses de estar en España me llamaron de otra empresa y me hicieron un contrato fijo. Y enseguida de otra donde me mejoraron las condiciones”.

Pese a ello, Efraim era consciente de la fragilidad de su situación. “Nos explicaban que había un boom de la construcción y que, en cualquier momento, podía destruirse todo. Por eso sabíamos que, si llegaba una crisis, nosotros seríamos los primeros en caer”. Y así fue. La empresa donde estaba Efraim comenzó con retrasos en los pagos de salarios de dos y tres meses. “Nos decían que no tenían dinero, que lo sentían mucho pero que no podían pagar a tiempo. Así que me tuve que buscar la vida por otro lado”.

Efraim comenzó entonces a alternar la cola del paro con trabajos temporales pagados con un sueldo de 700 euros al mes. “Dicen que la economía se está recuperando, pero yo creo que esto no es una recuperación. Las condiciones son malísimas, cada vez peores, la gente está dispuesta a trabajar por cualquier cosa y las empresas se aprovechan de eso”, dice.

Muchos de sus amigos y compañeros han regresado a Perú. “Nos llaman y nos preguntan cómo está España. Y nosotros les decimos: pues igual”.

Castigo a los jóvenes

Las estadísticas dicen que la temporalidad se ceba todavía más con los jóvenes. Lo peor de la elevada rotación en el empleo es que impide que los trabajadores acumulen experiencia y productividad en una empresa. El proceso normal consistía en que un empleado joven empezase con peores condiciones pero las fuese mejorando conforme ganaba en productividad. Y cuando había acumulado una cierta experiencia, otra empresa intentaba ficharlo mejorando sustancialmente su salario. Este proceso se ha interrumpido con el abuso de la temporalidad.

Otro fenómeno que se ha acentuado con la crisis es la sustitución de trabajadores caros por otros más baratos. “En la banca se ha prejubilado a empleados que tenían sueldos de 60.000 euros para cambiarlos por otros que cobraban solo 20.000 euros”, explica una fuente del sector financiero.

Los que han mantenido el empleo durante la crisis han aguantado mejor. Y lo han conseguido gracias a un mercado laboral que protege mucho al indefinido y que, por tanto, concentra los ajustes de empleo en los temporales, completamente desprotegidos. Da igual el indicador que se tome, todos ponen de manifiesto que el ajuste en horas y salarios ha golpeado más a quienes perciben las rentas más bajas. Y los colectivos que aparecen peor son los trabajadores poco formados, jóvenes, inmigrantes y mujeres.

 Mar recuerda las dificultades que tiene que encarar todos los días: “Ser madre ya es complicado, ser madre sola es mucho peor. La desigualdad salarial entre hombres y mujeres ya no es que nos afecte a nosotras, es que perjudica a los niños. Con un solo sueldo que suele ser inferior al de los hombres tenemos que pagar todo”. Mar es intérprete de lengua de signos y trabaja en un colegio dando apoyo a alumnos que lo precisen. “Para nosotras, la promoción en una empresa es mucho más complicada. No podemos repartirnos tareas ni decidir trabajar más o menos horas. Por eso digo que solemos ser economías de riesgo”.

Algunos expertos señalan que las ayudas públicas en España están todas ligadas a haber tenido empleo. Cuanto más se ha trabajado, mayor la prestación de paro o la pensión. Se benefician los que más han trabajado y los mayores. Y en cambio existen pocas ayudas para las familias y los más necesitados. Todo esto se traduce en unas políticas públicas ineficaces a la hora de aliviar el problema, como señalaba un estudio reciente de la Comisión Europea.

La situación pinta mal para esos colectivos, entre los que está el caso de Mar. Ahora bien, España ha dispuesto de algunas redes de protección que han atenuado el golpe entre los españoles y que alejan su situación de la de países como Bulgaria, Grecia o Lituania. Según datos del BCE, España acumula una riqueza media mayor que la de Alemania, Francia o Italia gracias a que contamos con más patrimonio, sobre todo en vivienda. Aunque sea sorprendente, los españoles que están en la franja baja de ingresos tienen más patrimonio que los alemanes en igual situación. Además, en España la crisis ha provocado una reagrupación familiar que ha amortiguado el impacto en el consumo. “Mientras que las familias más favorecidas redujeron el consumo total del hogar un 17,2%, el gasto de los hogares más desfavorecidos disminuyó solo un 7,6%”, subraya un informe de BBVA Research. Esto es: mientras que la desigualdad en ingresos creció, la desigualdad en consumo descendió gracias a las ayudas de las familias.

De hecho, España presenta menores tasas de pobreza absoluta, entendida como privación de cosas básicas, que la media de la UE. Las diferencias entre los de arriba y las rentas intermedias tampoco resultan elevadas. Es más, la retribución por estar formado es más baja en España que en otros países del entorno. Y, desde luego, no hay un segmento de población extremadamente rica, el famoso 1% o 10% como ocurre en Estados Unidos o Reino Unido.

Un mercado dual

Sin embargo, en España sí que existe un mercado laboral de dos carriles entre formados y no formados cuya brecha se está ampliando. Un análisis de María Jesús Fernández, de Funcas, detecta que el 58% del empleo creado durante la recuperación ha sido de formación alta. Sin embargo, el resto no lo es. De ahí la polarización. Y el estudio arroja una conclusión todavía más relevante: solo el 11% de los empleos creados entre 2014 y 2016 fueron ocupados por gente con escasa formación. Ese es el colectivo que se está quedando atrás: los trabajadores de baja cualificación.

“La dispersión salarial es difícil de corregir en tanto que haya muchos trabajadores con baja formación. Es difícil tener salarios altos con una productividad baja. Eso solo ocurrió durante la burbuja”, explica Jorge Onrubia, profesor de la Complutense e investigador de Fedea.

El economista de BBVA, Rafael Doménech, sostiene que “gran parte de la desigualdad de rentas procede de la desigualdad de capital humano, y la desigualdad de capital humano se explica por el fracaso escolar”. Para colmo de males, se ha desarrollado poco la formación de grado medio, y este círculo vicioso se retroalimenta aún más por la interacción con la globalización y un progreso técnico que requiere muchas habilidades.

Por eso, la igualdad de oportunidades en la educación debería ser prioritaria. Sin embargo, un informe de BBVA sobre desigualdad detecta que España presenta una menor movilidad social que otros países avanzados. Se da una mayor relación entre los ingresos de los padres y los que tienen los hijos, y eso podría perpetuar la desigualdad. “Llama la atención que en España no se esté prestando más atención a la reforma de la educación para romper estas dinámicas”, concluye Onrubia.

Autor: Antonio Maqueda y Nacho Carretero
Fuente: https://elpais.com/economia/2017/12/09/actualidad/1512844379_448525.html

17 Dic 17

¿Por qué la renta mínima es necesaria?

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Pretender que la recuperación dará respuesta a las necesidades sociales es seguir viviendo en el país de las maravillas

El debate parlamentario sobre el establecimiento de una renta mínima para las familias sin recursos ha animado la discusión sobre la fragilidad de la última red de protección. A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de países europeos, España no cuenta con una prestación que cubra el riesgo general de pobreza. Plantear, por tanto, la homologación del sistema con nuestro entorno más próximo no parece una temeridad. Especialmente, cuando las estadísticas oficiales revelan que más de un 22% de la población está por debajo del umbral de pobreza.

Frente a la necesidad de cubrir este importante vacío sorprenden las reacciones en contra, casi viscerales, de algunos de los actores implicados en el debate. Y asombra, aún más, el recurso al habitual listado de estereotipos sin poner sobre la mesa datos empíricos que avalen las críticas. La última red de garantía de ingresos en nuestro país está definida por un modelo muy fragmentado de prestaciones y una amplia desigualdad territorial. Comparado con otros países europeos, se trata de un sistema más residual, con menor cobertura y prestaciones menos generosas.

La última malla está formada por prestaciones específicas a cargo de la Administración central y prestaciones más generales a cargo de las comunidades autónomas. Este diseño supone serios problemas de articulación, con niveles de protección muy diferentes por categorías de población y territorios. Además, dadas las bajas cuantías, su capacidad para reducir la pobreza es de las más reducidas de la UE, especialmente en el caso de los menores de edad y los jóvenes. Las prestaciones por hijo a cargo, que apenas alcanzan los 24 euros al mes para ingresos anuales por debajo de 11.600 euros, apenas tienen efecto sobre el riesgo de pobreza.

Parece imprescindible, por tanto, una reforma integral del sistema. Es necesaria una mejor articulación del conjunto de prestaciones para corregir las desigualdades entre grupos de población. Es fundamental también tratar de reducir las actuales lagunas, que dejan fuera a colectivos en especial situación de necesidad, y dotar a los programas de una asignación presupuestaria mayor. En tercer lugar, el Estado debe asumir su responsabilidad y asegurar un nivel básico de protección homogéneo en todo el territorio. Las diferencias entre las comunidades autónomas en la protección ofrecida son mayores que las que hay en países federales.

El coste de estas políticas dependerá de la generosidad y cobertura que se quiera que tenga la nueva prestación. En la actualidad, las comunidades autónomas se están gastando más de 1.400 millones de euros y la cobertura no llega a la mitad de los hogares sin ingresos. Extender esa protección requeriría un importante incremento del gasto, aunque sensiblemente inferior a las cifras apocalípticas que han mostrado algunos responsables del Ministerio de Hacienda.

¿Perpetuaría esta nueva prestación el ocio de sus perceptores? Según los datos del informe realizado por un grupo de expertos para el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, pendiente de publicación, los periodos reales de cobro de estas prestaciones suelen ser breves (más de la mitad están menos de un año) e inferiores a los de otros países. Para gran parte de los hogares la renta mínima es una ayuda transitoria. No obstante, habría que apoyar la prestación con estrategias de inserción sociolaboral adecuadas. En estos programas, los recursos de empleo destinados a los colectivos más alejados del mercado laboral son escasos y el alcance de los sistemas de bonificación durante la percepción de las prestaciones es limitado.

Definir una garantía de renta homogénea para el conjunto de la población y reducir la actual fragmentación de la última red supondría acercar la experiencia española a la de las sociedades europeas con mayor éxito en la reducción de la pobreza. No hacer nada y pretender que la recuperación del empleo dará respuesta a las necesidades sociales de millones de personas es seguir viviendo en el país de las maravillas.

Autor: Luis Ayala
Fuente: https://elpais.com/economia/2017/12/07/actualidad/1512648970_087014.amp.html

16 Dic 17

Lo que algunos no quieren entender

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En democracia, la legitimidad de origen tiene que tener su continuidad mediante la legitimidad de ejercicio, es decir, a través de la acción de gobierno y de las políticas de los elegidos

A escasas dos semanas de las elecciones y en plena campaña electoral se aprecia que la fractura política y social que el secesionismo ha provocado en Cataluña, lejos de disminuir, se agranda. Los secesionistas no quieren entender que no cuentan con la mayoría suficiente como para ahondar en la vía unilateral y continúan proclamando que quieren «seguir construyendo la república» dándola por proclamada, sobre la base del «mandato popular» del fallido, por ilegal y antidemocrático, referendo del 1 de octubre. Y piden la liberación de los «presos políticos». Centrando sus posiciones alrededor de que el gobierno legítimo de Cataluña es del depuesto Carles Puigdemont, desconocen la diferencia entre legitimidad de origen y legitimidad de ejercicio. Ciertamente, en democracia es exigible la legitimidad de origen. No pueden existir gobiernos que no estén fundamentados en la voluntad popular, directa o indirectamente.

En el parlamentarismo, la legitimidad de origen es indirecta, pues deriva de la elección del presidente del Ejecutivo por un parlamento que está directamente elegido por la población. Así, no hay ninguna duda de que el gobierno de Puigdemont tuvo, mediante su investidura parlamentaria, legitimidad de origen. Pero en democracia, la legitimidad de origen tiene que tener su continuidad mediante la legitimidad de ejercicio, es decir, a través de la acción de gobierno y de las políticas implementadas por quienes fueron elegidos. Para ello, partiendo de los clásicos (Aristóteles o Rousseau) y llegando a los modernos (Max Weber o Bobbio) se han establecido doctrinalmente una serie de indicadores, tomando como fundamento la adecuación de la actuación gubernamental a un sistema de valores (Bobbio o Rawls), entre los cuales destacan la autonomía personal, la seguridad jurídica y la solidaridad, entroncados con la libertad y la justicia. La relación entre legalidad y legitimidad resulta especialmente relevante. Entrando en el caso concreto de Cataluña, constatamos que el gobierno de Puigdemont, depuesto por aplicación del instrumento de coerción federal del artículo 155 CE, que gozaba de legitimidad de origen, estaba actuando, al vulnerar sistemáticamente la seguridad jurídica y la legalidad, sin legitimidad de ejercicio. Y sin ella, aunque la hubiera tenido de origen, había perdido toda legitimidad política. Si ello no se quiere entender ahora, en plena campaña, mal se puede enfocar el futuro tras el 21D.

Autor: Teresa Freixes
Fuente: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/12/10/quieren-entender/0003_201712G10P13995.htm

14 Dic 17

Hablamos Español recoge 30.000 firmas en la Puerta del Sol para que se pueda estudiar en español en toda España

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Necesitan 500.000 firmas para que la propuesta de ley para la Libertad de Elección Lingüística sea debatida y, en su caso, aprobada en el Congreso.

Desde las diez de la mañana hasta las diez de la noche la plataforma Hablamos Español ha estado recogiendo firmas en las Puerta del Sol de Madrid para que para que ningún español sea discriminado en las diferentes regiones de España.

Son necesarias 500.000 firmas certificadas para que la proposición de ley de Libertad de Elección Lingüística sea debatida y, en su caso, aprobada en el Congreso. Hablamos Español tiene ocho meses para conseguir todas estas rúbricas y este viernes se ha puesto manos a la obra. La primera parada ha sido el centro de la capital. Han participado más de diez voluntarios llegados desde Galicia, Cataluña, País Vasco o Valencia en la recogida de firmas.

Desde el comienzo, no han parado de llegar personas hasta el stand de la plataforma para firmar y para mostrar su apoyo. Entre los firmantes, una mujer residente en Calpe, Alicante que ha criticado que su hijo el pequeño “no puede estudiar en español y sus hijos que están en primaria solo tienen dos asignaturas en español y lo demás es todo en valenciano”. Otra señora con dos hijos ha defendido que a pesar de que ella viva en Madrid “no me gustaría que mis hijos no tuvieran la posibilidad de estudiar en su lengua materna”. A estos dos testimonios, se suma el de un señor que había vivido dos años en Valencia y ha lamentado que a su hijo mayor “le han hecho repetir” porque “lengua en valenciano, matemáticas en valenciano hasta las reuniones en valenciano“.

Otro de los firmantes ha explicado que lleva más de cincuenta años viviendo en Cataluña y ha asegurado que “allí tiene que ser todo en catalán, hasta a los comercios les obligan a hacer todos los rótulos en catalán”. Entre las personas que han acercado a firmar había una queja compartida: muchos se han mostrado molestos por el hecho de que sean los ciudadanos de a pie los que luchen porque se pueda estudiar en español en todo el país y no lo hagan los dirigentes políticos.

La propuesta de Ley para la Libertad de Elección Lingüística fue presentada por Hablamos Español y el Congreso de los diputados la admitió el pasado mes de Octubre. Ahora, son necesarias medio millón de firmas para que pueda ser debatida en la Cámara Baja. Madrid ha sido la primera parada de Hablamos Español y en un único día se han recogido unas 30.000 firmas, el segundo destino será Barcelona todavía no hay fecha confirmada pero será en este mes de diciembre.

Autor: Paloma Cuevas
Fuente: http://www.libertaddigital.com/espana/2017-12-08/hablamos-espanol-recoge-30000-firmas-en-la-puerta-del-sol-para-que-se-pueda-estudiar-espanol-en-toda-espana-1276610395/